(Gracias a todos por vuestro aliento).
Son las seis de la mañana. Cuando el despertador suena por tercera vez Susana gruñe dulcemente, pero a la cuarta me da una patada como sin querer. Me levanto como un resorte, es la mejor manera, no pensar, no sentir ni padecer, no pensar en quedarme unos minutos más. Me preparo un té con leche y realizo unos ejercicios de yoga, respiración y asanas. No puedo evitar recordar el triste personaje de uno de los cuentos de Vicente Muñoz Álvarez, un opositor artista, confuso, renegado y autómata. Por ahora son ejercicios suaves, he de perder peso y agilizar un poco mi cuerpo para poder soportar las horas de estudio. También porque me presentaré a unas oposiciones cuyos contrincantes serán jovencitos sin ambición, recién graduados que no saben lo que es el éxito ni el fracaso, acomodaticios en busca de una poltrona laboral para el resto de sus vidas que mueven sus dedos por el teclado a una velocidad vertiginosa. No pasa nada, yo también soy rápido, vaquero. Me gusta la palabra “artista”, sé que a muchos no, pero a mí no me avergüenza usarla, es más, la reivindico, es lo que soy, es lo que somos. Estoy leyendo unos libros cuyo contenido no sirve exactamente para estas oposiciones, pero he de deslumbrar al tribunal, un tribunal compuesto por aquellos que en su día fueron unos jovencitos recién graduados sin expectativas ni deseo de aventura que llevan destrozando la vida musical de cientos de alumnos durante años y años. Es un tribunal duro, no se deslumbra por nada, por eso tengo que adelgazar, tengo que parecer menos artista, menos fracasado (pero eso es imposible, se ve a la legua), menos mayor. Estoy leyendo “Filosofía de la música”, de Massimo Dona, es interesante, pero no consigo concentrarme, dije que espaciaría mis entradas en el blog, que seguramente entraría en una crisis creativa, no puedo seguir con este libro, cojo uno de Vicente Muñoz, “Perro de la lluvia”, tengo que acabarlo, me absorbe, acabo de leer un cuento titulado “Cuento urbano”, me conmueve, se apodera de mí, su lenguaje, su estilo, me obliga a escribir. No debería estar leyendo esto, no debería estar escribiendo esto. Casi siempre que leo tengo necesidad de escribir. Tengo que dejar de leer, apartar toda mi literatura pendiente. Se trata de una lucha a favor de la mediocridad, con suerte entraré, tarde o temprano, a formar parte del cuerpo de profesores de algún conservatorio, un cuerpo de profesores al que les mueve el odio, pudiendo dar todo su cariño, su amor (digamos), a sus alumnos, lo que hacen es contagiar todas sus frustraciones, su mediocridad. El odio extremo es la motivación del cuerpo de profesores. Sé que se odian entre ellos y que provocan el odio y la desconfianza entre sus alumnos. No existe el arte ni la creatividad en sus aulas. Sé de lo que hablo, he hecho casi toda mi carrera en los conservatorios a los que ahora aspiro, me destrozaron, me quitaron la pasión, casi me arrastran hacia la mediocridad con ellos. Casi acaban conmigo, casi me muero. Ahora voy de nuevo hacia ellos, hay muchas razones. Dentro de algo más de una hora llevaré al niño al colegio. Es cierto, no puedo evitar pensar que es el culmen de mi fracaso, pero yo no destrozaré a mis alumnos, les haré volar, buscarse la vida, sólo eso merece la pena. Tener sueños, atesorarlos, alentarlos, imaginar, sufrir, ser felices, recordar, tropezar y, a veces conseguir algo, aunque sea pequeño, aunque sea pequeño.
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Cuadro: Rojo y verde. mapa del infierno. óleo plastificado-tabla.115x110
8 transeúntes:
Con esa mentalidad, realmente serás un gran profesor y como decia en el comentario de ayer, estoy segura que dejaras huella en futuros artistas.
Además si el tribunal leyese esto, vería que te mereces el puesto más que quien busca simplemente un puesto estable...... (obvio).
mucha mucha mucha fuerza, y opino igual vel, serás un buen profe.
angel, voltios.
Pues sí, serás un buen profesor. sin embargo, no toda la vida ha de entenderse como un fracaso por no tenr unas oposiciones, el fracaso está en no ser persona, en no llevar a tu hijo al cole, en abandonarlo... ese sería el gran fracaso como persona,como artista el fracaso no existe... a no ser que lo midas por el dinero que puedas obtener de tu arte, entonces te diría que cambiaras tu baremo.
eres un artista, eres una gran persona, y ahoras eres un opositor,
ojalá consigas una plaza en un conservatorio, y puedas seguir siendo lo que eres.
Nosotros seguro que seguiremos por aquí, animándote y dándote uestra fuerza.
Un besazo y otro, uno pa cada lado.
gracias de nuevo.
Solo deciros que hace ya tiempo que soy profesor, y me gusta mucho enseñar, peor me gusta más pintar...etc.Moon, si el tribunal lee esto sonreiría despreciativa mente.
Alfaro, no, al contrario, considero un fracaso el tener que presentarme a estas oposiciones que siempre rechazé. Pero, es cierto, tampoco es tan grave. Es que me apetecía escribir, nada más. Cuando me refiero al fracaso, siempre lo expreso a través de los ojos de los demás, del desprecio. Somos outsiders, marginales, y eso está bien. A mí me gusta.
abrazo a todos
Lucha por lo que tú crees. Por la manera en que tú creas que debes hacerlo, el resultado será uno u otro, pero serás fiel a ti mismo. Es de lo poco que he aprendido hasta ahora. De nada sirve quedar bien con los jueces, si no lo has hecho contigo.
un abrazo.
me pasa igual que a ti, siempre que leo tengo necesidad de escribir. mucha suerte.
saludos
te he visto en myspace y te he dejado una invitación de esas de amistad. Te aviso para que no te asustes al ver lo de voz ni botox
Buceo en tu blog y después de darte el pésame por lo de Alicia me hundo en tus letras. Peter me has emocionado con tus pensamientos con tu manera de contar, de sentir... Ojalá tus furutos alumnos y los padres y todas las personas que puedan tropezarse contigo logren sentir que clase de ser humano eres. A mi todo lo que me provocas me hace vibrar, me hace ser mejor, gracias.
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