lunes 28 de septiembre de 2009

UN BESO SEGÚN KUNDERA

En cambio, la boca que no le atraía era de pronto una boca real (sólo una boca), es decir ese orificio afanoso por el que habían penetrado ya dentro de la chica cientos de kilos de patatas y de sopas, los dientes tenían pequeños empastes y la saliva no era una bebida embriagadora, sino la hermana gemela del escupitajo. La lengua de ella llenaba la boca del trompetista como un bocado desagradable que él no podía tragar ni debía escupir.

De LA DESPEDIDA, Milan Kundera. Traducción de Fernando de Valenzuela. Tusquets.
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Mujer, detalle. Pastel de aceite.

sábado 26 de septiembre de 2009

GRACIAS. GRACIAS.

No me gusta el auto-bombo, nada me gusta menos que la auto complacencia, tampoco escribir sobre si tengo el día así o de aquella manera, pero ya que he cambiado un poco el formato de este blog, aprovecharé para hacer una referencia a mí mismo (me, my self and I).
Tengo un día algo triste, no sólo por la muerte de Alicia de Larrocha, pianista a la que sigo desde pequeño y a la que siempre he admirado. Hay otras razones antiguas que siempre me acompañan...
Pero no sólo triste, estoy también, por qué no decirlo, emocionado. Para empezar Vicente Muñoz ha hecho una entrada preciosa en su blog mi vida en la penumbra . Gracias Vicente. Después mi querida Begoña Leonardo me ha dejado un comentario maravilloso que me ha llegado, que me ha tocado. Gracias Begoña. Por último, Costelo Landró me ha mandado un mail que quiero poner entero. Repito que no me gusta hacer auto-bombo, pero quiero compartirlo con todos vosotros, que compartáis mi emoción. Gracias Costelo. Es el siguiente:

Aprovecho para saludarte,amigo Velpister.
Y para darte este link. http://hoy.com.do/vivir/2009/9/25/295161/Cultur Es de la versión online del periódico Hoy de la República Dominicana, mi país, donde te hemos colocado en la sección cultural de mi madre, Clara Silvestre, dueña del blog Cuandolospiratasdominabanelmar.blogspot.com , porque ambos, yo como ella, creemos que mereces todo el apoyo que se te pueda dar. Espero y te agrade.

Costelo.

Ni que decir tiene que recomiendo vivamente la visita de los blogs de estos artistas, a los que sigo incondicionalmente.
Son estas cosas, como decía Vicente al final de su entrada, las que lo compensan todo. Todo.
GRACIAS. GRACIAS. ESPERO QUE QUEDE CLARO.

martes 22 de septiembre de 2009

DIARIO DE UN ARTISTA OPOSITOR.

(Gracias a todos por vuestro aliento).

Son las seis de la mañana. Cuando el despertador suena por tercera vez Susana gruñe dulcemente, pero a la cuarta me da una patada como sin querer. Me levanto como un resorte, es la mejor manera, no pensar, no sentir ni padecer, no pensar en quedarme unos minutos más. Me preparo un té con leche y realizo unos ejercicios de yoga, respiración y asanas. No puedo evitar recordar el triste personaje de uno de los cuentos de Vicente Muñoz Álvarez, un opositor artista, confuso, renegado y autómata. Por ahora son ejercicios suaves, he de perder peso y agilizar un poco mi cuerpo para poder soportar las horas de estudio. También porque me presentaré a unas oposiciones cuyos contrincantes serán jovencitos sin ambición, recién graduados que no saben lo que es el éxito ni el fracaso, acomodaticios en busca de una poltrona laboral para el resto de sus vidas que mueven sus dedos por el teclado a una velocidad vertiginosa. No pasa nada, yo también soy rápido, vaquero. Me gusta la palabra “artista”, sé que a muchos no, pero a mí no me avergüenza usarla, es más, la reivindico, es lo que soy, es lo que somos. Estoy leyendo unos libros cuyo contenido no sirve exactamente para estas oposiciones, pero he de deslumbrar al tribunal, un tribunal compuesto por aquellos que en su día fueron unos jovencitos recién graduados sin expectativas ni deseo de aventura que llevan destrozando la vida musical de cientos de alumnos durante años y años. Es un tribunal duro, no se deslumbra por nada, por eso tengo que adelgazar, tengo que parecer menos artista, menos fracasado (pero eso es imposible, se ve a la legua), menos mayor. Estoy leyendo “Filosofía de la música”, de Massimo Dona, es interesante, pero no consigo concentrarme, dije que espaciaría mis entradas en el blog, que seguramente entraría en una crisis creativa, no puedo seguir con este libro, cojo uno de Vicente Muñoz, “Perro de la lluvia”, tengo que acabarlo, me absorbe, acabo de leer un cuento titulado “Cuento urbano”, me conmueve, se apodera de mí, su lenguaje, su estilo, me obliga a escribir. No debería estar leyendo esto, no debería estar escribiendo esto. Casi siempre que leo tengo necesidad de escribir. Tengo que dejar de leer, apartar toda mi literatura pendiente. Se trata de una lucha a favor de la mediocridad, con suerte entraré, tarde o temprano, a formar parte del cuerpo de profesores de algún conservatorio, un cuerpo de profesores al que les mueve el odio, pudiendo dar todo su cariño, su amor (digamos), a sus alumnos, lo que hacen es contagiar todas sus frustraciones, su mediocridad. El odio extremo es la motivación del cuerpo de profesores. Sé que se odian entre ellos y que provocan el odio y la desconfianza entre sus alumnos. No existe el arte ni la creatividad en sus aulas. Sé de lo que hablo, he hecho casi toda mi carrera en los conservatorios a los que ahora aspiro, me destrozaron, me quitaron la pasión, casi me arrastran hacia la mediocridad con ellos. Casi acaban conmigo, casi me muero. Ahora voy de nuevo hacia ellos, hay muchas razones. Dentro de algo más de una hora llevaré al niño al colegio. Es cierto, no puedo evitar pensar que es el culmen de mi fracaso, pero yo no destrozaré a mis alumnos, les haré volar, buscarse la vida, sólo eso merece la pena. Tener sueños, atesorarlos, alentarlos, imaginar, sufrir, ser felices, recordar, tropezar y, a veces conseguir algo, aunque sea pequeño, aunque sea pequeño.

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Cuadro: Rojo y verde. mapa del infierno. óleo plastificado-tabla.115x110

lunes 21 de septiembre de 2009

POBRE OPOSITOR.

La vida bohemia está muy bien, pero tiene un precio: la penosa situación económica. Es por eso que he decidido presentarme a las oposiciones del conservatorio. Unas oposiciones duras con momentos agradables (en lo que al estudio se refiere), pero con el inconveniente de que anula casi toda la creatividad en lo que se refiere a lo que no sea musical (incluso en esa parte también). El tiempo que tengo que ocupar es casi exclusivo, para desgracia de mis vecinos, además está la parte de estudio de escritorio, a la que también hay que dedicar muchas horas diarias.
He decidido, pues, cambiar el contenido de este blog. Hasta ahora sólo colgaba contenidos exclusivamente míos, tanto cuadros, textos o música. Como no quiero abandonarlo, he decidido ir alternando las pocas cosas que vaya haciendo a lo largo del año, con entradas de otros artistas, tanto de los blogs que he ido y voy visitando como de otros, ya consagrados o no. Lo que me apena más es no poder seguir ya a todos aquellos a los que leía casi a diario, ya no podré visitaros tanto, pero os seguiré aunque sean más alternadas mis visitas.

miércoles 9 de septiembre de 2009

LA VIEJA Y LA POLONESA.

Sonaba otra vez la polonesa nº 6 de Chopin. Era de madrugada. Tocaba ludwig schliszterling, pianista afamado con el que tuvo un ligero roce que de sexual sólo tenía lo que aquel haya querido fantasear en sus momentos de soledad. Hacía unos meses no podría haber imaginado esta situación. Viuda, sola, muriendo. Su marido salió corriendo con la lengua fuera detrás de una jovencita enferma que le tiró los tejos. Lo de enferma lo repetía ella hasta la saciedad, no se puede explicar que una casi-adolescente se enamore de un casi-anciano. Sea como fuere, la hermosa joven se enamoró del viejo.
Unos años antes se había dado una circunstancia curiosa. El hijo de ambos era un talentoso estudiante de piano. Llegó a la pueblerina ciudad un célebre pianista y profesor que se interesó por él y también por su madre. Existió un acercamiento clandestino, pero sólo eso. Ella decidió no cruzar la línea. Se arrepintió profundamente cuando su marido se largó con la chavalita. Si al menos hubiese tenido tiempo de decirle que él se iba con una putita de veinte años, pero a ella la había acosado uno de los mejores pianistas del siglo.
-¡Pero tú no puedes saber lo que eso significa, subnormal profundo de los huevos!
Volvía a sonar la polonesa. Siempre le había entusiasmado. Le pidió multitud de veces a su hijo que la tocase, pero él nunca quiso, la odiaba. Era de noche. Estaba muriendo gracias al Nembutal, panacea de la vejez y, en su caso, de la amargura. Recordaba cómo le dieron la noticia. Su marido había muerto de un ataque al corazón. Aunque no le importó demasiado, ella ya lo suponía. La lurpia lo mataría, siempre había tenido dolores terribles que ella calmaba con cariño y paños calientes. Nadie le dijo que había dejado de tener aquellos tormentos físicos, que se encontraba como un jaguar, y que murió de un ataque al corazón mientras gozaba de una mamada de su amada.
El aparato estaba en función de repeat. La única relación que tenía con Ludwig era a través del aparato reproductor. El de CDs, porque el de su cuerpo estaba viejo, seco, maloliente e inservible. Se murió sola, ya que no hizo las paces con su hijo, que se fue con la amante de su marido cuando este murió. Siempre la había amado en secreto. Sonaba otra vez la vieja polonesa.

sábado 5 de septiembre de 2009

LOS CADÁVERES DE MIS VECINOS.

Nada es más oscuro que un patio de luces, y los hay peores. Eso lo sé yo, que por diferentes circunstancias he visto muchos.
(He limpiado muchos).
Este patio en el que ahora me encuentro es, además de oscuro, viejo, con la pintura de las paredes húmeda y desconchada y muy sucio. Cada día tengo que limpiar el polvo que en él se deposita. Es una tarea penosa que realizo con profundo asco, sabiendo que limpio sus inmundicias. Barro sus cuerpos, la piel muerta que se va acumulando día tras día en este patio diminuto del que poseo el usufructo y la responsabilidad de su limpieza, no ya por ellos (que no les importa dada su situación), si no por mí, para que las esporas infecciosas y los restos cadavéricos no entren en el lugar donde duermo, donde como, donde habito.
(Si, donde yo vivo).
Barro en mi patio oscuro, como si fuera Sísifo, toda la piel muerta de mis vecinos ya muertos. Siempre han estado muertos, y yo mismo muerto, ya cadáver, soy el que limpia esta suciedad y también la porquería de algún que otro cuyos restos haya arrastrado el viento hasta mi lugar. Tengo que evitar que entren en mi casa por los resquicios de las puertas y las ventanas. Es una empresa imposible.
(Ya están todos los cuerpos en bolsas).
Barro también mi propio cadáver. Dentro de mi casa estoy inmerso en mi propia muerte, es imposible recogerla. Es como la muerte dulce, sin olor, sin apariencia, sin sensación de peligro. Una energía interior los levanta como a muertos vivientes cada mañana, y cada mañana se arrastran estos por sus casas, por los parques, por las calles en busca de alimento, todos los cuerpos cuyos restos me prodigo cada día en recoger de mi patio ciego de luces.
(Me disuelvo).
Me voy disolviendo poco a poco, igual que ellos. Alguien vendrá, entonces, a barrerme. Tampoco yo estoy libre de suciedad, de la piel muerta que cubre mi cuerpo inerte. Me froto con una esponja hasta llagarme, así evito que mi muerte se mezcle con la de ellos.
(los cadáveres de mis vecinos).
Cuando los oigo caminar por encima, dando tumbos, sé que son pasos de muertos, pasos sin futuro, sin expectativas. Otros más arriba han parido a un niño muerto. Ya he comenzado a limpiar sus restos. Tienden sus ropas en los tendederos dejando así caer sus pieles muertas y siguen con sus muertes como si nada.
Lo único vivo aquí son las moscas que me rondan y las cucarachas rubias que me ayudan ingiriendo las inmundicias que yo no alcanzo a limpiar.