Tenía una trompeta de juguete en la mano, el rostro muy duro, furioso.
suite para piano en do menor, cola para genocidio.
viernes 30 de octubre de 2009
UN SUEÑO.
Tenía una trompeta de juguete en la mano, el rostro muy duro, furioso.
domingo 18 de octubre de 2009
NAZIM HIKMET-FAZIL SAY
pero nadie escucha mi silencioso caminar
llamo pero sigo si ser visto
Ya que estoy muerto, estoy muerto
tengo sólo siete años aunque haya muerto
hace mucho tiempo en Hiroshima
tengo siete ahora igual que entonces.
Cuando los niños mueren no crecen
Mi pelo se chamuscó por un remolino de fuego
mis ojos crecieron débiles, mis ojos crecieron ciegos.
La muerte llegó y convirtió mis huesos en polvo
y este se dispersó por el viento.
No necesito fruta, no necesito arroz
no necesito caramelos, ni siquiera pan.
no pido nada para mi,
ya que estoy muerto, estoy muerto.
todo lo que pido es por la paz.
Luchad hoy, luchad hoy.
Puedan vivir y crecer y reir y jugar
miércoles 7 de octubre de 2009
PURA VIDA. LEYENDO A VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ.
Como algunos ya sabrán por la entrada que hizo en su día Vicente Muñoz Álvarez en su blog Mi vida en la penumbra, hicimos un intercambio creativo de lo más beneficioso. Me envió estos libros dedicados, además de otros (Golpes, ficciones de la realidad social, de varios autores y Resaca, Hank Over, también de varios autores) que aún estoy leyendo. Entre partitura y partitura de Beethoven, Chopin , Bartók, Bach, etc. y entre lecturas y lecturas de libros dedicados a la técnica pianística, historia y movidas legales que nada tienen que ver con la enseñanza de la música, he ido leyendo con calma estos cuentos y poesías de Vicente. Yo no soy un crítico literario, ni tan siquiera un lector empedernido como puede ser él y otros escritores, así que lo que haré es redactar mis impresiones sobre la lectuta. Lo cierto es que me he pasado más de la mitad de la vida leyendo literatura pianística, a los compositores que he mencionado antes y otros muchos, sus sonatas, fantasías, suites, preludios... Pero también puedo decir que he leído mucho, y que sigo leyendo mucha literatura en sentido estricto, y más ahora, en que la escritura ocupa un lugar necesario en mi vida artística.
viernes 2 de octubre de 2009
EN EL CINE.
Te levantas. Te miras en el espejo. Ves tu cara. Te acuerdas de una tarde de verano. No recuerdas la película.
Los gritos e insultos hacían imposible escuchar los diálogos. Los ojos clavados en la pantalla.
Risotadas.
La bizquera provocaba una imagen que exaltaba a los niños salvajes que se encontraban a tu alrededor. Insultos bestiales. Carcajadas. Te acuerdas de los escupitajos, de los objetos que volaban por los aires, latas de Fanta vacías, cacahuetes…
¡Monstruo, feo, birollo hostia, me cago en la puta, qué feo es!
Risas, carcajadas enfermas.
Recuerdas el calor. El frío del sudor.
Procurabas de todos modos no perder detalle de la película. Pero no consigues recordar el título.
Recuerdas aquella tarde.
La oscuridad de la sala hacía que la luz de la pantalla reflejase con mayor crudeza la deformación y la fealdad. Poco a poco se iba calmando la multitud exaltada.
Silencio.
Pero a veces alguien repetía:
¡Feo, hostia!, y todos de nuevo volvían durante otros interminables minutos a gritar y a reírse.
Lo recuerdas, fue una tarde agobiante.
Recuerdas aquella tarde en concreto. No recuerdas la película.
Hoy, mirándote al espejo lo recuerdas con claridad. Ves tu cara, tu cara fea, horrible, pero no deforme.
Recuerdas las risotadas.
Tus risotadas. Insultabas y lanzabas latas vacías y escupitajos y te reías salvajemente, con carcajadas enfermas.
No sabes por qué hoy te acordaste.