martes 29 de diciembre de 2009

UN CUADRO QUE ILUSTRA UNA POESÍA QUE EXPLICA UN CUENTO QUE QUIERO CONTAR SOBRE ALGO QUE PASÓ HACE TIEMPO


LA POESÍA:
UN VIAJE
Estaba solo en la sala de espera
de aquel lujoso hospital.
No me dejaron entrar.
No insistí.
La enfermera salió con una bolsa de plástico
negra.
Yo sé qué había en su interior.
La veía.
Veía a la enfermera con la bolsa negra
de basura.
Intentaba esconderla detrás de sus piernas
pero yo podía verla.
Días atrás el médico
inútil
negligente
cobarde
no se atrevió a decírnoslo
después de seis meses de consultas.
Nos mandó a urgencias y desde allí
emprendimos un largo viaje
en secreto.
Ahora estoy aquí
solo
lejos de todo.
Cuando entré en la habitación
Susana tenía la mirada perdida.
Parecía un cuadro de Munch.
Fue un parto
repetía
fue como un parto.
Nos abrazamos.
Lloramos.

EL CUENTO:
UNA HISTORIA REAL
Aquella fue una mañana fría. Seguramente no más que otras, pero la recuerdo especialmente fría. Susana me contó una pesadilla.
(Soñé que era un monstruo sin brazos y sin piernas. Qué horror).
Las cosas no nos iban bien. Nada bien. Pero estábamos felices ante el acontecimiento. Mi carácter optimista siempre me inclinaba a mirar hacia adelante. No teníamos casi alumnos, no vendía ningún cuadro, ni nos salía ningún concierto, ni posibilidades de ganar algún dinero. Pero yo trabajaba frenéticamente, no paraba de pintar, eso me sostenía.
Había olvidado pronto la pesadilla. Susana la desterró de su memoria.
Días después teníamos la revisión de las 24 semanas.
(Seis meses).
Aún no teníamos nombre porque no sabíamos si sería niño o niña.
El doctor
Michelena se jubilaba al día siguiente. Esta vez estuvo mucho tiempo con la ecografía.
(Demasiado tiempo).
Cuando terminó, como si no pasara nada, nos mandó a la residencia para que hiciesen una mas precisa. Escribió: “especial atención a miembros”.
(Él ya lo sabia)
-Id mañana y volvéis por aquí.
(También sabía que no volveríamos, lo sabía. Cobarde)
Susana quiso ir en seguida. No querían atendernos por considerar que no era una urgencia. Tenían prisa por irse a sus casas, o por otra cosa cualquiera.
Insistimos.
La ginecóloga también se llamaba Susana, lo recuerdo perfectamente porque después de hacerle una ecografía vaginal, ya sentados frente a frente, en la mesa de la consulta le dijo:
- Bueno Susana. Yo también me llamo Susana. Efectivamente el bebé viene sin brazos y sin piernas.
Entonces…
Entonces...
Recuerdo...
Un revoltijo. Recuerdo mi aliento. Un viaje a Madrid (desde Ourense). El espanto. Como en una huida, como delincuentes, en secreto. (Si no había suerte, Barcelona, París). Mi aliento. Ella esperaba que fuese un error. (Siempre lo esperó). Solos. Miedo, horror, espanto, (espanto). Recuerdo. Lágrimas. Es lo mejor. Se acariciaba. (Silencio, no se lo digáis a nadie). Mi aliento. Es lo mejor, repetía. Desidia.Lágrimas. Recuerdo mi aliento pestilente durante días. Es lo mejor, (repetía mientras acariciaba su barriga). Espanto. Prisa. Silencio. Horror. (no era un error). Más lágrimas. Secreto. Impotencia. Ilegal, (ilegal). Ya sin lágrimas. Solos. Rotos. Recordé. No podíamos. Recordé sus
pataditas de las que nos reíamos. Sólo podían ser cabezazos. Sus pataditas. Cabezazos.

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cuadro: maternidad: óleo/tabla. 122x110

lunes 28 de diciembre de 2009

CELOS, DE MARIUS JENSEN.


TENGO CELOS DE TU RISA,
POR ESO ME RÍO.
Marius Jensen, 5 años.
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cuadro: retrato de Marius. óleo/tabla

sábado 26 de diciembre de 2009

QUIÉN DÓNDE, DE ALFARO.

Y si aquella noche no llegué a casa, me pregunto dónde me habré quedado. Quién habrá llegado en mi lugar y ocupado mi sitio.

Y si aquella noche no llegué a casa te pregunto dónde me habré quedado. Qué casa habrá pasado por mía y en qué lugar.

Y si aquella noche no llegué pregunto si alguien habrá llegado en mi lugar a alguna casa.

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cuadro: mujer en casa con jardín al fondo. óleo plastificado/tabla. 122x110


martes 22 de diciembre de 2009

FELICES CHISMAS

Ahora que estamos en estas fiestas tan entrañables, tan riquiñas y adorables, ahora que pasamos todos por aquí, aunque no queramos, aunque no podamos, ahora vamos a dejar de contar mentiras. No mientas, no te mientas. No lo hagas en esta ocasión. Te mientes siempre: las fiestas no te gustan, no vas a dejar de fumar, como mucho cambiarás de marca, no dejarás de beber whisky malo, no serás mejor persona, no serás feliz como no lo has sido nunca, no te tocará, no te ha tocado, la lotería. No te gustará jamás tu trabajo, seguirás detestando a tus compañeros que no te entienden, no dejarás de intentar explicarte, no podrás evitarlo, no te gustan las reuniones familiares, los chistes de siempre, la pesadez de estómago, la borrachera fuera de lugar, los chismes, los malos recuerdos, las discusiones, la falta de cariño, la innecesaria pregunta de porqué todos los años lo mismo, para qué. Los reproches. Cuando tu hijo te diga papá, papaíto, ¿a que los reyes sólo le traen regalos a los niños buenos? No le mientas, no, no lo hagas. Dile la verdad: no nené, sólo le traen regalos a los niños ricos. Que vaya aprendiendo, de esta manera comprenderá porqué los reyes pasan por el chino antes de dejar los regalos en su casa y no por el Corte Inglés.

Todo esto lo pensarás, seguramente, mientras te tragas una botella de tinto venenoso que venía en la cesta de navidad de tu empresa, la única diferencia con el que bebes a diario es que este viene en vidrio, y lo bebes no con mayor placer, pero con la misma avidez. La cesta miserable de tu miserable empresa que no dudará ni un segundo en mandarte al paro, que te recuerda, sin embargo, que es navidad, que te da un sueldo miserable y hace que tu vida, un año más, sea también un poquito más miserable.

Felices Chismas, amigos.

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dibujo: felices chismas, detalle. pastel sobre papel.

domingo 20 de diciembre de 2009

LAS 11:30

Se estaba lavando las manos en la cocina. Se frotó a conciencia con el lavavajillas y el estropajo. Marta estaba en el salón, echada en el sofá. Sonaba una canción en la radio, la habían puesto tantas veces que ya no se distinguía de cualquier otra. Volvió secándose las manos. Se quedó mirándola. No le devolvió la mirada. Se sentó a su lado, despacio, con esfuerzo, algo le molestó en el costado izquierdo, se revolvió hasta acomodarse.

Cogió su mano.
Seguía sin mirarle, tenía la mirada perdida.
Volvió a levantarse. Había ruido de jaleo de niños en el patio del colegio que se veía desde la ventana.
En la radio pusieron las noticias, también estas tantas veces escuchadas que ya no se distinguían de las otras. La apagó.
-¿Quién va a ir a por los niños?

No respondió. Manuel tampoco la miró.
-Puedo llamar a Rafa.
Se quedó en silencio un rato, mirando por la ventana. Cogió el teléfono y pidió al primo de Marta que fuese a por los niños, hoy comerían en su casa.
Se quedó otra vez mirando por la ventana. Eran las 11:30 pasadas, hora del recreo en el colegio. En la calle una furgoneta estaba parada en doble fila haciendo el reparto.
Volvió a marcar.
-Si, me llamo Manuel Bertólez, mi mujer está … la he matado. Si, vivo en la calle Pino 23, 4ºizq. Si. Adiós, buenos días.
Dejó la puerta abierta. Se sentó de nuevo. Al apoyarse le molestó de nuevo la empuñadura del cuchillo que tenía clavado Marta en el costado derecho. Se revolvió hasta acomodarse.

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dibujo: mujer triste. grafito en papel.

sábado 19 de diciembre de 2009

MARIO CRESPO. UNA CRÍTICA DEL CUADRO COLA PARA GENOCIDIO.


Copio a continuación el artículo crítico que escribió sobre el cuadro Mario Crespo, en su blog El viento que agita la cebada. Le estoy muy agradecido, especialmente porque ha sabido explicar muy bien en pocas palabras (y a través de una foto) el significado del cuadro y de mi modo de proceder. Esta es:

La política de este blog no sigue un patrón fijo, constante, porque a esta bitácora, igual que a su administrador, le gusta la improvisación. Cuando descubro algo nuevo que me llama la atención y que, creo, merece difusión, soy el primero en hacerse eco.

El otro día, en el blog de mi colega Alfonso Rabanal descubrí una pintura que me llamó la atención. Su autor es Velpister, a quien no tengo el gusto de conocer. Me ha gustado tanto que he decidido compartila con vosotros. En un mundo donde las artes plásticas se tienen cada vez menos en cuenta y donde algunos intelectuales ningunean la escultura*, despreciando por ende a artístas como Miguel Ángel Buonarotti, Bernini o Jorge Oteiza, resulta gratificante encontrarse con modos de expresión libres y personales, sin modas ni cuadros blancos y negros. Velpister, con esta tabla titulada "Cola para genocidio", aporta su visión del mundo de masas a través de un lenguaje neo-expresionista alemán cargado de materia y fuerza, lleno de voz, de entrañas, de casquería humana que refleja la contradicción de sociedad donde vivimos.

Gracias Velpister, y mucha suerte en este mundo tan poco valorado.

*

“del denominado arte de la escultura no hablo porque es la actividad más absurda que puede abordar una persona junto con el punto de cruz” [Fragmento de Nocilla Lab, Agustín Fernández Mallo, Alfaguara, 2009]
"parece mentira que un físico infravalore un arte que juega con el espacio" [M.C]

viernes 18 de diciembre de 2009

ORACIÓN PARA UNA VIDA LLENA DE SATISFACCIONES. UN POEMA DE BEGOÑA LEONARDO.





Ser obediente
ser educado
ser prudente
ser sutil
ser, diplomático.
No decir joder
no decir hostias
no decir mecagüen...

Ser tolerante
callar a tiempo
mirar para otro lado...

Ser disciplinado
ser conservador
ser soplagaitas
ser un pelota redomado.

No pensar aunque te ahoguen las ganas:
MECAGOENELHIJOPUTAQUETENGODELANTE.

Mirar para otro lado...

Decir lo siento
aunque te pongas verde
decir qué guapo
aunque esté verde
decir qué bueno
aunque sepa verde.
decir qué sí
a todo lo que te pida el jefe.

... Y seguir las instrucciones/órdenes
con agrado
con sonrisa
con aceptación inevitable
sin temor reconocido
por supuesto.
Amén .

DESAHUCIOS EN EL PARAISO.
BEGOÑA LEONARDO. DAD AL AIRE MI VOZ.
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cuadro: Mujer. Óleo/tabla. 120x100

miércoles 9 de diciembre de 2009

LA VIDA BOHEMIA ME HACE PENSAR VERDADES CRUELES


La vida bohemia es muy complicada.
Hay que realizar diferentes trabajos para subsistir.
Soy,
entre otras cosas,
repartidor.
Reparto libros de un conocido círculo literario.
Se gana poco
(casi nada),
pero cualquier cosa vale.
En una ocasión una clienta me trató como a un perro.
No entraré en detalles,
sólo añadiré que no tenía dinero
y le pareció mal que yo no le dejase la mercancía.
No tenía ganas de decirle que no la conocía de nada,
que sólo cobraba unos céntimos por cada libro repartido,
que era muy fácil que se olvidase de pagar
y que por lo tanto yo tendría que hacerme cargo del contante…
Da igual,
no me pareció que mereciese la pena discutir,
pero lo que ocurrió me hizo pensar en una cosa.
Si yo no fuese un simple repartidor
(con este aspecto, además, que tengo),
si fuera alguien que iba,
por ejemplo,
a destrozarle la vida,
eso sí,
bien trajeado,
qué sé yo,
un inspector de hacienda a requisarle todos sus bienes,
un político mentiroso que la amenazase o la chantajease,
un alistador a llevarse a su hijo a la guerra,
un hombre rico que mirase con desprecio como se arruinaba,
un médico negligente.
Entonces,
seguramente,
me habría tratado
con respeto.
Con mucho respeto.

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dibujo: mula. Tinta en papel.

viernes 4 de diciembre de 2009

DEGLUCIÓN.

Tardamos un tiempo en adaptarnos, no fue fácil. Este es un lugar muy lluvioso y bochornoso. Era muy difícil llevar una vida confortable, pero no había más remedio que aguantar, no había otras expectativas. Un día nos fijamos en una pequeña mancha mohosa que apareció en el techo. Poco a poco se fue agrandando, a los pocos días cubría casi todo el salón. Llenó la casa de un olor desagradable e intenso, acentuaba en nuestro ánimo la desidia del lugar. Llegó un momento en que todo el techo estaba ennegrecido, nuestro aliento se hizo repugnante, olía a moho y a encía enferma, nuestra piel estaba fría y mojada.Nos convertimos en seres estáticos y sin ilusión, pasábamos horas echados en el sofá mojado mirando a las paredes, nos resultaba imposible apartar la mirada de cada recoveco, admirábamos las extrañas figuras que se formaban, algunas como imágenes abstractas, otras parecían caras de personas, figuras angustiadas y sumisas, parecían mirarnos. Estábamos pasando por un infierno consentido, nos encontrábamos en una nube, nada mitigaba nuestro desdén. Por supuesto que en varias ocasiones, antes de caer en el sopor que nos había sometido, intenté acabar con la mancha, pero siempre volvía al día siguiente. Fue entonces cuando decidimos dejarla estar. Una mañana nos despertamos, no podría decir que horrorizados, aunque tampoco esperábamos una conclusión así. La casa se quedó vacía y nosotros habíamos sido engullidos, si, engullidos, tragados, deglutidos. Lo supimos enseguida, estábamos rodeados de oscuridad, de ponzoña, nos encontrábamos en una especie de barro o chapapote que dificultaba nuestros movimientos. Al menos seguíamos juntos, aunque ni siquiera eso nos aliviaba, en realidad nada nos importaba. Allí nos encontramos con otras personas, pero nunca intercambiamos una sola palabra, estábamos amodorrados e indecisos.Al poco tiempo vinieron a pintar los techos y las paredes, nos quedamos sin visión. La oscuridad se hizo total. Afuera seguía lloviendo. Un día, o quizás una noche, no sería capaz de distinguir, pudimos mirar de nuevo por un pequeño agujero. En nuestra casa había otras personas, una familia como la nuestra. Me recordaron mucho a nosotros, tenían la piel cetrina y constantemente fría y mojada. Poco a poco pudimos ver el resto de la casa, los nuevos inquilinos permanecían a menudo inmóviles observándonos, igual que nosotros a ellos.Tenían un aspecto lánguido y desdichado como las figuras que veíamos en las manchas de las paredes cuando estábamos al otro lado. Un día desparecieron de la casa, estaban a nuestro lado. Jamás intercambiamos una sola palabra. Jamás. No sabría decir porqué. Volvieron los pintores, volvió la oscuridad.

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cuadros: 1º- detalle-¡¡Socorro, me tienen aquí!! óleo plastificado/tabla. 23x30

2º- detalle de Above earth. óleo plastificado/tabla. 120x110

3º- detalle de Solos. óleo plastificado/tabla. 36x40

4º- detalle. Sin título. óleo plastificado/tabla. 120x80

5º-¡¡Socorro, me tienen aquí!! óleo plastificado/tabla. 23x30

martes 1 de diciembre de 2009

RAZONES DE MI.

Hace años acudí a un curso de grandes intérpretes de piano. Sí, de grandes intérpretes se hacía llamar y, salvo excepciones, así era. Los profesores eran importantes pianistas de la escena internacional. Acudí a este curso con una carta de recomendación de uno de los profesores del mismo. Acudí porque en ese momento de mi vida se ve que tenía tintes de futuro gran intérprete del piano. Así es. Gran intérprete del piano.Pero algo ocurrió. No sé si quiero o puedo explicármelo pero, seguramente, por eso tengo diarrea crónica, dermatitis seborreica que se acerca a la soriasis, blefaritis, digo más, blefaro-conjuntivitis, alergia peri-anal que me obliga a ingerir pastillas cada dos o tres días (depende del grado de tormento de la semana) y también por eso, supongo, pinto lo que pinto, toco lo que toco y escribo lo que escribo.
Toda esta enumeración de calamidades porque aquello no cuajó, porque el fracaso forma parte de mi vida.

Ya no me pesa (aunque sí me pica).

Y si no ¿cómo te explicas que me acabe de desnudar ante ti que seguramente no te conozco ni te conoceré nunca de nada?

Un abrazo.

Gsús Bonilla: mientras pueda, seguiré llamando a las cosas por su nombre


Gsús Bonilla: mientras pueda, seguiré llamando a las cosas por su nombre

si pincháis en el enlace podréis ver la revista entera. Un trabajo maravilloso.