miércoles 21 de julio de 2010

MELANCOLIE


 Hay ciertas cosas que no debería tocar, porque claro, pasa lo que pasa, para que luego digan, si es que alguien lo dice, que la música no afecta, vaya que si afecta, nadie se salva de su influencia, toco melancolie de Poulenc, sé que no debería, no debería, pero me atrae, me atrae tanto, no me resisto, tampoco podría, la toco a primera vista, un poco más lento de lo que se debería, no leo mal a primera vista, es una suerte, soy capaz de tocar una pieza como melancolie de Poulenc que tanto me atrae aunque no debería y claro, claro, hace calor, abro las ventanas, abro la  puerta del balcón porque hace calor, y vivo en un primero y debajo de mi transitan personas malhumoradas, personas llenas de odio, de desidia y de una mala hostia monumental y entonces yo sigo tocando melancolie de Poulenc que tanto me gusta y es larga y como la toco un poco más lenta de lo que se debería es aún más larga y oigo un murmullo mientras toco, un murmullo extraño que proviene de la calle sucia e inmunda que se ve por mi ventana, no son palomas aunque pudiera parecerlo, ni las asquerosas gaviotas, 
es un murmullo de odio y tristeza, lo escucho y ya supongo lo que ocurre, pero no dejo de tocar melancolie de Poulenc que tanto me gusta tocar y repito y repito y no aprendo de lo que ocurre cada vez que la toco, en la calle, afuera, se reúnen los vecinos malhumorados que escuchan y se ponen tristes y melancólicos como yo cada vez que toco melancolie de Poulenc y lloran con amargura, recuerdan cosas de hace años y otras tan solo de ayer y lloran enfadados lloran malhumorados, malencarados, muy, muy cabreados pero lloran juntos, todos juntos, debajo de mi balcón, como ya me lo imagino no dejo de tocar y escucho ese extraño murmullo que me llega de los transeúntes enfadados que lloran melancólicos, ocurre también con otras piezas, cuando toco la pavana para una infanta difunta de Ravel, por ejemplo, caminan en procesión bajo mi balcón, llorando, es curioso la facilidad que tienen mis vecinos para llorar, es muy fácil arrancarles lágrimas pero, indefectiblemente, continúan viviendo con odio y desesperación, algunos se sientan, esperan, ni siquiera se miran, están tan tristes y enfadados, tan perdidos, tan abandonados y solos. 
Cuando termino, el murmullo, aunque no inmediatamente, cesa, salgo al balcón, están en silencio, algunos se enjugan las lágrimas, se ponen en camino, se odian, me odian, odian a Poulenc por traerles tanta melancolía, serían capaces de matarse ahora mismo, porque se odian a pesar de todo, se odian. Alguno mira hacia arriba y me mira con rabia, me odian, podrían matarme ahora mismo.
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Cuadro:
piano en espiral. óleotabla. 80x61

2 transeúntes:

malone dijo...

a mi también me da miedo la gente feliz

VELPISTER dijo...

Eso es Jorge, diste en el clavo!!!