sábado 23 de enero de 2010

NO VAYA A SER

Cuidado.
Que no se te escape
como si fuera un arrebato
infantil.

No vaya a ser.

No pidas nada
a Dios.
No vaya a ser
que exista
el hijo puta
y te lo quite todo.

Mira Haití,
allí donde le rezan.
Le rezan tanto que
algunos obispos opinan
que aquí
estamos peor.
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Cuadro: los ladrones y Cristo. Fragmento 1,2 y 3. óleo/tabla.

sábado 16 de enero de 2010

LA EXTRAÑA Y TERRIBLE MUERTE DE AVELINO BUENAVENTURA.

n es hoy el día en que sigo dándole vueltas. Siempre he pensado que este caso se cerró en falso, aunque las evidencias señalasen lo contrario. Por más que se investigó no se encontraron motivos para continuar. Había sido un suicidio. El suicidio más salvaje y extraño que se conozca. Se llamaba Avelino Buenaventura Fernández. Según el informe se suicidó en la mañana del jueves 20 de enero de 2001 es decir, el 20/01 de 2001. Esta sucesión numérica fue analizada por si daba algo de luz a la total falta de respuestas con que nos encontramos en nuestra investigación, pero nada indicaba alguna relación ni con su muerte ni con su vida. Fue el único día de su vida laboral en que no acudió al trabajo. Lo que me sigue asombrando es que tal atrocidad hubiese sido llevada a cabo por su propia voluntad. No se le conocían patologías mentales, es cierto que no existían informes médicos al respecto que lo confirmasen, pero se podía asegurar que era mentalmente estable por las declaraciones de sus compañeros de trabajo y de sus conocidos. Era una persona normal y afable. Le gustaba quedarse en casa la mayor parte de su tiempo libre. Soltero y sin hijos. Tampoco se encontraron motivos recientes ni pasados que aportasen alguna clave para encontrar las causas de su penoso final. Ninguna relación actual o anterior, alguna causa amorosa que lo atormentase. No consumía drogas y apenas bebía. Todas las razones que pudieran llevar a pensar que fue un asesinato (ya que, lógicamente, lo creíamos firmemente) se fueron cayendo una a una. En su cuerpo no se encontraron señales de lucha ni moratones que se hubiesen podido ocasionar al ser agarrado por otras personas. Teniendo en cuenta el tipo de asesinato cometido, tendrían que haberlo forzado varios sujetos con mucha fuerza, lo que hubiese provocado heridas y todo tipo de marcas y cardenales. Sí que se encontraron los músculos con señales de agarrotamiento a causa del esfuerzo que tendría que haber hecho para soportar el enorme sufrimiento y dolor que se infringió a sí mismo si aceptamos (como dice el informe) que se suicidó en plenas facultades físicas y mentales. Tampoco encontró el forense, al hacer la autopsia, alcohol en sangre ni barbitúricos de ninguna clase que hubiese podido tomar para quedarse dormido y así superar la agonía de su muerte. Avelino estaba limpio. Su casa era una casa normal. Como él, como su vida. Lo único anormal de su existencia fue su muerte. Por supuesto se investigó su entorno familiar y de amistades. Era huérfano y sin hermanos. Con el resto de la familia nunca había tenido ninguna clase de relación, y no eran más que primos segundos a los que no conocía. En cuanto a amistades, sólo podríamos hablar de conocidos, ningún amigo íntimo. El piso donde vivía estaba impoluto, su ropa perfectamente planchada, doblada y guardada. Ni una mota de polvo, aunque sin llegar al extremo de buscar en su pulcritud una patología obsesiva. No, todo estaba razonablemente bien. Tenía una amplia selección de libros de todo tipo, pero ni el siquiatra forense ni nosotros encontramos en los títulos nada que ofreciese razones para la barbarie que allí nos encontramos. Tampoco hallamos textos escritos por él ni una nota de despedida. Se cumplía, eso sí, una característica muy común en todos los suicidas, la nevera estaba vacía. No quedaba nada. Tampoco había ninguna bolsa de basura. Todo estaba correcto. Incluso tuvo la deferencia de hacerlo a una hora en la que el vecindario no corriese peligro en caso de que tardaran en encontrar su cuerpo. Ya que no se le oyó gritar, los vecinos se alertaron por el olor. Un olor nauseabundo que provocó a los bomberos que echaron la puerta abajo vómitos espasmódicos, también por la escena tan atroz que se encontraron.

Avelino Buenaventura se tumbó en el suelo sobre unos confortables cojines e introdujo la cabeza en el horno de su cocina. El horno no era de gas, si no eléctrico, estaba al máximo, a 250º. Murió lenta y agónicamente. El cuerpo estaba intacto, la cabeza, sin embargo, estaba completamente carbonizada. El piso estaba lleno de humo y de ese olor que aún hoy persiste. No he dejado de pensar e imaginar por lo que tuvo que pasar. Qué puede llevar a una persona a hacer algo así, por propia voluntad, sin ningún motivo aparente. Por último nos quedó la morbosa duda de si Avelino habría precalentado el horno o se habría cocinado poco a poco.

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cuadro:rostro lineal. óleo-tabla.120x80.


miércoles 6 de enero de 2010

DIA DE REYES.

Hoy es día de Reyes. Recuerdo aquella noche con claridad, por más que se empeñase mi madre en decirme que era imposible, que era demasiado pequeño para retener tantos detalles. Debían de ser las tres de la mañana. Me despertó gritando, muy bajito, casi sin voz. Me contó, más adelante, que había estado una hora llamándome desde su habitación.

-Nené, ven un momento nené. Tienes que ayudarme.

Me levanté despacio, tambaleándome de sueño, restregándome los ojos como cualquier niño de seis años.

Cuando llegué a la habitación no entendía lo que estaba pasando. La cara de mi madre sobresalía con dificultad en la cabecera de la cama, insistía en que me acercara, que estuviera tranquilo, que no pasaba nada. Tenía encima a mi padre. Me dijo que se había quedado dormido encima y no podía moverse.

Mi padre era un gordo borracho, un hijo de puta que esa noche estaba cariñoso y se murió sobre mi madre con los pantalones bajados. Se colocó de tal manera que la aprisionó. Los codos a los lados inutilizándole los brazos y las piernas haciendo un nudo para que no se resistiese. Estaba completamente inmovilizada, le faltaba la respiración, de ahí sus chillidos silenciosos a los que me refería.

Me puse a la altura de su cabeza. Me pidió que empujase. Estaba asustado, conocía la mala hostia del viejo, especialmente por las noches. Me dijo que no pasaría nada, estaba muy dormido, no se despertaría. Empujé con miedo y el cuerpo de mi padre a penas se movió.

-Más fuerte nené, así no saldrá. Con todas tus fuerzas cariño.

Hicimos un último esfuerzo y conseguimos que rodase al otro lado de la cama. Cuando se dio la vuelta aún estaba empalmado, un hilo de baba colgaba desde la punta de su polla hasta ella. Son cosas que no se olvidan. Aún hoy no me puedo quitar esa imagen de la cabeza por más whisky barato que beba.

Mi madre se incorporó rápidamente y me abrazó llevándome a la cama. -Duerme ahora- me dijo-. Recuerda que esta noche vienen los Reyes.

No conseguí dormir con el barullo de la policía, los sanitarios y los vecinos. Me levanté sin que nadie se diera cuenta y me acerqué al salón a abrir los regalos. Estuve solo. No recuerdo ninguno de ellos. Me quedé dormido en el sofá.

Poco tiempo después me contó toda la verdad. Lo de los Reyes y lo de mi padre.

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dibujo: borracho. tinta pilot/papel.

lunes 4 de enero de 2010

LOS REYES MAGOS POR CHOCHE Y PEPE PEREZA.

Cuando leí este cuento de Pepe Pereza hace unos meses, decidí que lo pondría en mi blog. Todos los relatos de Pepe me encantan, pero esta es una historia que merece la pena ser releída. Curiosamente esta mañana visité el blog de Choche, que también me flipa como poeta y encontré esta poesía que era inevitable que la colgase aquí, acompañando a Pepe. El cuadro que pongo es mi homenaje particular a la navidad. No se me ocurre otro tipo de árbol, creo que pega perfectamente con la intención de los textos. Gracias a los dos.

_047,DE CHOCHE

ya vienen los Reyes,
ya vienen los padres,
las tiendas llenas,
luego hay crisis,
pero para los de siempre,
los que lloran,
los que no verán los regalos,
los que siguen creyendo
en los Reyes Magos,
los otros,
los que no creen en nada,
están de compras,
gastando los ahorros que no tienen,
gastando las ilusiones de futuro,
gastando sus vidas
a ritmo de tarjeta de crédito,
no quiero regalos,
no quiero crisis,
ni siquiera la de los cincuenta,
tan sólo quiero
volver a ser niño,
volver a creer en los Reyes Magos
en vez de buscar a sus camellos.

NAVIDADES DEL 73, DE PEPE PEREZA
Creo que unos de los días más tristes de mi infancia fue cuando mis padres me confesaron la realidad de los Reyes Magos. Estábamos en plena Navidad y todo el pueblo estaba bajo un manto de nieve. Mis padres me dijeron que querían hablar conmigo y yo pensé que era para regañarme por algo que había hecho, no era raro ya que me pasaba el día cometiendo travesuras. Me extrañó que entrásemos en su dormitorio, normalmente las broncas las recibía en cualquier sitio de la casa menos ahí. Fue mi madre la que hablo:

- Creemos que ya eres lo suficiente mayor para saber la verdad…Verás, los Reyes Magos no existen. Somos los padres los que traemos los regalos…

Yo no quería creérmelo. Para convencerme, mis padres abrieron su armario. Escondidos entre la ropa pude ver un par de paquetes envueltos en papel de regalo.

- …Además, con los tiempos que corren no podemos permitirnos gastos inútiles. Por eso éste será el último año que te regalemos algo. – añadió a la vez que cerraba el armario.

De pronto el mundo dejó de tener magia y se convirtió en un lugar terrible donde los padres engañan a sus hijos para luego desengañarlos y acabar con sus ilusiones. Quise renunciar de su paternidad y escapar lejos de ellos, ser un huérfano. Cuando salía por la puerta de la calle, decidido a desertar de mi familia, mi madre me ordenó no decir nada a mi hermana, ella todavía era pequeña y merecía ser engañada un par de años más. Entonces supe qué tenía que hacer. No era necesario huir, había una manera mejor de vengarme... Reuní a todos los niños del barrio que aún creían en los Reyes Magos, incluida mi hermana Pili y les conté la realidad de los hechos. A los que no quisieron creerme les aconsejé que buscasen dentro de los armarios de sus padres. En menos que canta un gallo acabé con los sueños y las ilusiones de todos aquellos niños. Si yo no podía tener magia, ellos tampoco la tendrían.
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cuadro: Árbol. óleo/tabla. 120x110

sábado 2 de enero de 2010

EL PATIO DE MI CASA. el contenido de este vídeo puede herir su sensibilidad.

Quisiera dejar escrita una breve reflexión antes de que paséis a ver el vídeo que he montado. Las imágenes que contiene son durísimas, no obstante creo que han de ser vistas y mostradas. Estaba recordando un documental sobre la dictadura de Pinochet en Chile, no consigo recordar el título. En un momento del mismo, a una madre le explican todas las torturas y vejaciones que sufrió su hijo antes de ser asesinado. Se lo explican con su cadáver sobre una mesa, evidentemente ya sólo quedan los huesos al ser exhumado años después de morir. Lo que me interesó es que la madre del chico explicó por qué mostraba su sufrimiento y el de su hijo a los medios. Explicó con suma sencillez que debía ser visto, que debía saberse. Pudiera parecer en un primer momento que se trataba de un exhibicionismo obsceno de los sentimientos y del sufrimiento. Creo que aunque sea difícil, muy difícil de ver, no se ha de apartar la mirada. Todas las imágenes las he tomado de Internet, casi todas han aparecido en diversos medios de comunicación y en los telediarios. Esto es lo que ocurre a diario en el mundo, todo el mundo lo sabe. La música de piano es un arreglo de la famosa canción tocada por mi.
Felices Reyes Magos a todos.