sábado 20 de noviembre de 2010

LA COMPOTA DE MANZANA.


Siempre me he preguntado por qué no me gusta la compota de manzana. Es extraño, la cocción de la fruta da como resultado una pasta de sabor suave y dulce, aroma exquisito y hermoso color. Debería gustarme. Siento la necesidad de analizar este sentimiento de rechazo. He buscado la razón en mi memoria. Todo tiene una explicación si se busca en los recuerdos, y creo que la he encontrado:
Cuando era un niño, al llegar el mes de septiembre u octubre, la casa se llenaba de manzanas. Eran manzanas inevitablemente ecológicas, crecían tal cual, con gusanos y toda clase de bichos en su interior. Mi tía Candita, que era un personaje real creado para las pesadillas, era la anciana dueña de un buen número de manzanos (y otras muchas propiedades) cuyos frutos de ninguna manera se podían echar a perder y de los que éramos afortunados herederos. Todo se llenaba de manzanas. Debían extenderse bien para que no se pudriesen. Ocupaban armarios, esquinas, cajones, alacenas, la terraza interior, el baño, debajo de las camas. Allí donde hubiese un hueco se llenaba con manzanas. Llegado el momento se cocían para hacer compota. Semanas y semanas de compota. Todo olía a compota de manzana. Todos los postres se componían de compota de manzana, todo sabía a compota de manzana. No sé en qué momento empecé a detestarla, pero la aborrezco desde que soy capaz de recordar.
Este análisis no me satisface y busco otras posibles razones.
Pensando, ahondando en mi memoria, recuerdo algo que ocurrió una noche. Como éramos una familia numerosa, de nueve miembros en total, no había más remedio que compartir los dormitorios. A mí, el pequeño, me tocaba dormir en la habitación de la tía Candita. Roncaba como un diablo, puede que por ser músico, o puede que sea por eso que soy músico, no lo sé, pero recuerdo con exactitud la cadencia escalofriante de sus apneas. Desde entonces no consigo dormir bien.
Cuando entraba a acostarse (se suponía que yo debía estar dormido), se desvestía con la luz apagada, resoplaba constantemente por el esfuerzo de quitarse toda la ropa que llevaba. Oía como desataba infinidad de cordones enlazados, cómo se quitaba fajas y corpiños. He de confesar que recuerdo con agrado esos sonidos. Podía sentir cómo su cuerpo fláccido se relajaba al liberarse de tal tortura. Siempre acompañaba su parsimonia de largos y sonoros pedos. Supongo que me acostumbré, ya que no recuerdo que ninguno de los pedos de la tía Candita fueran olorosos, además he descubierto con los años que la flatulencia se hereda, se hereda en su dinámica y agógica. La noche a la que me refiero la tía me despertó como de costumbre. No sé que hora sería, digamos que las tres de la mañana. Hablaba sola. La primera vez que ocurrió me asustó mucho (era tan pequeño), pero pronto me acostumbré. Aunque solía ser respetuoso con sus soliloquios, a veces hacía algún ruido o algún tímido comentario para que lo dejase. Aquella noche no. La dejé hacer. Todo estaba lleno de manzanas. La tía hablaba sola, establecía un diálogo imaginario con mi madre quien, al parecer, no le dio bien de cenar. Se despertó en plena noche con un hambre voraz y entre mordisco y mordisco a oscuras de manzanas ecológicas, dialogaba con muy mala leche acerca de su escasa cena. Aprovechó para hacer pis en su bacinilla, operación que repetía todas las noches sin falta. Puede que por ser pintor, o puede que sea por eso que soy pintor, no lo sé, pero me la podía imaginar, anciana con sobrepeso, agachada con esfuerzo sobre la pequeña bacinilla blanca con asas, con una manzana en la mano que comía ávidamente, despotricando a oscuras, orinando. Desde entonces meo con dificultad.
Y yo estaba allí, escuchándolo todo.
Está claro que mi tía tiene que ver con mi odio a la compota de manzana, pero eso no era suficiente, tenía que ahondar más, seguía sin estar conforme.
Muchas noches me despertaba sobresaltado con espeluznantes gritos de mi tía, chillaba -¡Becerro, borracho, becerro, ladrón! Supe más adelante que se refería a mi tío, su difunto marido, Cesáreo Parada Justel (mucho cuidado). Parece que en estos insultos incluía también a mi padre, pero eso es sólo figurativo o hasta puede que casual. Más adelante supe también que insultaba a su marido porque no le dio hijos, era estéril. Además tenía una querida a la que mantenía, cosa que era muy común en aquella época en las familias pudientes, pero no por eso menos doloroso para las sufridas esposas. Supe también que siempre estuvo sola, que había deseado tener hijos, que el cabrón (becerro) ese no se los dio, que no la hizo feliz, ni siquiera un poquito, que debía ser un gilipollas de mucho cuidado, que la hizo sufrir hasta el límite, y que cuando se quedó viuda no tuvo paz, ni mucho menos, se vino a vivir con nosotros o, mejor dicho, nosotros (todos nosotros) con ella. Que no la quisimos, no la quisimos nada, porque era odiosa, un verdadero personaje de pesadilla, y que yo la escuchaba llorar todas las noches, todas, sin excepción. Puede que por ser escritor, o puede que sea por eso que soy escritor, no lo sé, pero todas las noches la oí llorar y así comprendí algo de la desdicha humana. Desde entonces soy un miserable. Todas las noches lloraba sus desdichas, todas las que he contado y otras, lloraba desconsoladamente mientras se comía sus manzanas.
Creo, por fin, que esa es la razón por la que cada vez que veo, huelo o pruebo compota de manzana siento un profundo rechazo, mezcla de asco y pena. Una extraña sensación para un alimento.
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Dice la Susana que es el cuento más "tierno" de lo que soy capaz. Puede. En los próximos días no sé aonde andaré. me mudo, tengo ganas de hablar de eso, pero aun no, no sé aonde andaré porque tengo que trasladar la línea, la zona parece que tiene muy baja cobertura de internet, pero mal será. Quiero dar las gracias a los que en los últimos días (o en cualquier momento) me han echo algo de caso (sin merecerlo, claro), espero no olvidarme de nadie (y si es así que me lo diga, please):
insólitos de joaquín piqueras, el viento que agita la cebada de Mario Crespo, en asperezas de Pepe Pereza, en desde las lindes del sur de Voltios o Ángel Muñoz, en el blog el alma disponible de Ana Pérez Cañamares. Mil gracias. Si me olvido de alguien que me perdone.

miércoles 17 de noviembre de 2010

LAS ESTRELLAS, un relato de Pepe Pereza.


Ramiro era un jubilado que casi todas las noches salía en busca de mensajes en las estrellas. Desde que su mujer murió, siempre que el tiempo era propicio, salía en busca de un mensaje que no terminaba de llegar. Observaba atentamente los tintineos de luz de cada estrella para apuntar de seguido en una libreta: punto, raya, raya, raya, punto, punto… En los tres años que llevaba escrutando el cielo nunca logró encadenar una pequeña frase en Morse que tuviera algo de sentido. Aun así, él seguía inquebrantable en su empeño. Antes de morir, lo último que le dijo su mujer fue: Búscame en las estrellas, yo te hablaré a través de ellas. Este era el motivo por el cual Ramiro buscaba un mensaje en el cielo. Por eso salía cada noche esperanzado, aunque cada amanecer regresara cabizbajo y con una fría sensación de tristeza y fracaso. Notaba la falta de su mujer a cada segundo, después de más de cincuenta años de matrimonio era normal que la echase de menos. Su vida había dejado de tener sentido y sólo aguantaba en este mundo por si las estrellas se decidían, de una puñetera vez, a enviarle el ansiado mensaje de su esposa. Mientras esperaba la tristeza se iba adueñando de él y lo poseía hasta el extremo de hacerle perder las ganas de todo. Ramiro siempre fue un hombre risueño que contagiaba su buen humor a todos, pero desde que se quedo viudo parecía otro. En tres años había envejecido diez. Su pelo, que siempre fue negro, se había ido agrisando. Su rostro y frente estaban llenos de pliegues y su miraba vacía era un fiel reflejo de la tristeza que le acompañaba siempre. Esa noche estaba siendo muy fría y Ramiro no paraba de tiritar mientras escribía en su libreta. Estaba enfadado con las estrellas. Hasta ese momento, todo habían sido mensajes ilegibles y sin sentido. El vapor salía de su boca formando pequeñas nubes blancas. De pronto, una estrella llamó su atención. Se apresuró a apuntar en su libreta una serie de espacios, rayas y puntos. Al principio no le dio ninguna importancia, pero según iba anotando en la libreta, una frase comenzó a surgir. Con cada tintineo formaba letras y palabras completas con sentido. Ramiro repasó el mensaje una y otra vez para no caer en errores. Todo era correcto. Lo leyó una vez más. No cabía duda, su mujer por fin le hablaba a través de las estrellas. Ramiro dio gracias al cielo y saltó de alegría cómo si fuese un chaval. Ya no habría más días tristes, de hecho ya no habría más días. El mensaje decía: “No estés triste, mi amor. Mañana antes del anochecer estaremos juntos”


® pepe pereza
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Cuadro:
Vuelo, óleo plastificado/tabla. 120x110.



lunes 15 de noviembre de 2010

TRANSEÚNTES DEL OLVIDO SEGÚN MARIO CRESPO Y VÍDEO PROMOCIONAL DE LS6



Brutal. Es la primera palabra que me viene a la mente tras leer (con mucho retraso) Transeúntes del Olvido, de Peter Jensen (Groenlandia, 2010). Peter se deja la vida, la mano y la saliva en estos fragmentos de prosa poética llenos de rabia y fuerza. La vida del músico, del artista, del bohemio. La derrota, el fracaso, el sabor a bilis en las comisuras de los labios, bilis reseca formada de residuos y posos de malas digestiones. Aventuras de conservatorio, amores, sexo, ginecólogos, niños. Transeúntes del olvido es un libro agridulce, con momentos emotivos y emocionantes y momentos tristes y dolorosos. Los textos de Peter son transparentes y claros, sin rodeos ni ambages, sin figuras literarias ni adornos: son puros, sin aglutinante en el óleo, ese óleo colorido y expresionista con el que nos deleita en sus cuadros.

Transeúntes del Olvido es un libro de Groenlandia. Con portada y contraportada de Luisa Fernández y con las aportaciones (prólogo y epílogo) de Vicente Muñoz Álvarez y Alfonso Xen Rabanal.

Copiado del blog de Mario Crespo el viento que agita la cebada
MIL GRACIAS MARIO.
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Nota:
Estos días estoy con otras cosas en la cabeza y estoy poco por mi blog y los vuestros. Estoy de mudanza y empaquetando y decidiendo y pensando y pensando e imaginando todos los cuadros que a partir del mes que viene podré pintar, cuando puedo los pinto como churros, es un no parar. Esta mañana fue un placer encontrar esta reseña ya que este libro lo he promocionado poco por diversas razones. Así que otra vez gracias a Mario, con quien a menudo comparto jugosos mails artísticosociológicopoéticoliterarios y del que en breve leeré su primera novela publicada cuyo vídeo promocional inserto a continuación.


martes 9 de noviembre de 2010

EN SENTIDO FIGURADO. REVISTA LITERARIA. AÑO 4, Nº1

Si pincháis en la imagen podréis leer la revista en pdf. En este número el poeta Ángel González me ofreció la posibilidad y tengo el placer de participar ilustrando un magnífico poema de Enrique Sánchez Sotelo.
Podéis visitar el blog de esta revista de reciente creación pinchando aquí

domingo 7 de noviembre de 2010

SANTIAGO SIERRA. ¿UNA OBRA DE ARTE DE ACCIÓN?


Antes de comenzar esta reflexión quiero dejar claro que no es mi intención juzgar los actos de este artista, sólo expondré una serie de hechos y mi conclusión final que no será otra que la que titula esta entrada. Reflexiono porque me parece muy interesante, antropológicamente, toda la polémica y los encendidos “a favor” que después se convierten en vehementes “en contra”. En el blog de Javier Belinchón hemos mantenido unos comentarios muy interesantes al respecto. No soy un experto en la obra de Sierra, pero la conozco bastante bien y he podido acudir a alguna muestra en el MARCO de mi ciudad, me parece muy buena en algunos casos y poco interesante o (en mi opinión) mala en otros. Me ocurre con todos los artistas, consagrados o no, vivos o muertos, me ocurre conmigo mismo. Pero si hay algo claro en el trabajo de Sierra es que es un arte de acción, de encuentros, de búsquedas, de provocación, de participación del espectador. No sólo, por ejemplo, expone fotos en paredes (repito que no me interesa juzgar, tampoco a los que sin más exponen fotos en paredes), sino que hay detrás alguna historia que explica la serie. Podéis mirar en este enlace de su página Web la serie de fotos que hizo de los dientes de los últimos gitanos de Ponticelli Es una buena manera de llamar la atención sobre un hecho concreto, con sus dentaduras, desde luego atrae a la mirada más que un simple retrato. Detrás de esta serie de fotos está la marginación e injusticia que sufre este grupo racial en esa zona: se fotografiaron los dientes de las últimas dos familias de gitanos de la zona. Días después sus viviendas fueron quemadas. Ya no quedan gitanos allí.
Por otro lado, no toda la obra de Sierra tiene un carácter de reivindicación Social, algunos de sus montajes son puramente estéticos, no tienen otro mensaje por detrás que el de buscar un impacto visual.
Para saber más de su obra tiene una excelente página Web con su trabajo perfectamente detallado.
El motivo de este artículo es el rechazo de Sierra al premio nacional de artes plásticas, rechaza el título y los 30.000 Euros. Acompaña una carta explicando sucintamente sus razones. En un principio se convierte en un héroe, coherente, quedan pocos artistas así, de los que dan la cara, íntegros, después se conocen ciertas cosas de sobra conocidas porque nunca las escondió el artista y ahora estamos en ya no sé que pensar, iba a aclamarlo pero ahora me callo, qué desilusión, incoherencia y hasta hipocresía.
Quizás sea porque soy artista plástico y esté un poco más enterado de ciertas cosas (tampoco tanto), pero era conocido que Sierra exponía y expone su trabajo en Galerías bandera del mercantilismo capitalista del arte, que muchos de sus trabajos son subvencionados con dinero público por su elevado coste, que Sierra no es un artista pobre, no sé si será rico, pero artista pobre soy yo, y no abundaré en eso porque no es el tema. Él puede acceder a esas galerías, a la Bienal de Venecia de 2003 que, evidentemente, fue patrocinado con dinero público, es decir, del estado y que no rechazó. Aunque no es lo mismo, el ir a la Bienal no fue un premio personal del gobierno si no la decisión de un comité para tal efecto. Pero nada de todo esto es criticable ni censurable, yo también quiero exponer en Helga de Alvear, en Arco, necesito subvenciones para ciertos proyectos, me ofrezco a los ayuntamientos y comunidades autónomas, etc. Quiero mostrar mi trabajo, pero sin dinero no puedo trabajar ni exponer. Es así. Por supuesto hay otros cauces y yo los exploro todos.
La posible crítica aparece cuando se rechaza este premio con la argumentación que expone en la carta que podéis leer en el blog de Belinchón. Es entonces cuando todo lo que hizo hasta ese momento se derrumba y se hace insoportablemente incoherente.
Repito que esta no es una reflexión para juzgar, pero tampoco para excusar. Lo que considero que ha hecho Sierra, como le dije a Belinchón insistentemente, es un acto artístico, es decir, arte de acción. Pronto, estoy seguro, expondrá la carta o bien en una galería o la incluirá en el catálogo de fotos de su magnífica Web personal, después o entre las fotos de los muros caídos, de las dentaduras de los gitanos o de las penetraciones múltiples interraciales. Para mí, al final, lo que importa no es tanto la persona como la obra de arte. Quiero decir, Beethoven era una persona llena de incoherencias, también Zola o Picasso. Seres humanos como cualquiera de nosotros, llenos de defectos sólo tolerables por los más cercanos. La obra es lo que perdura. Si es buena, claro, sólo si es realmente buena. La historia es el mejor tamiz.
Ni juzgo ni excuso, pero tengo una opinión muy clara al respecto. La obra de arte que ha creado Sierra con todo esto es buenísima, y estoy seguro que pasará el filtro de la historia.

jueves 4 de noviembre de 2010

GOLPES.

la barca y la deriva
Óleo plastificado sobre tabla. 120x110

Igual. Supongo que por las mismas y extrañas razones por las que hay golpes de mala suerte, palizas mejor dicho, puede que también los haya de buena suerte. Da miedo, parece que se pudiera estropear solo de pensarlo. Un extraño vértigo o miedo ancestral me hace pensar que no lo merezco, que no lo merecemos, que estamos condenados por miles de razones. Entonces aparece una luz, quizás la de un faro que encontré remando en dirección contraria, no una lucecilla, una buena luz, suficiente para poder ver.

Una luz, colega.
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como dice mi colega Xen, las buenas noticias no son plato del día y hay que compartirlas. Igual que otras veces traje mis miserias otras traeré mis alegrías. Estos días estoy algo ausente, preparando una mudanza y otras cosas.
Salud, colegas.

miércoles 3 de noviembre de 2010

OTRA CLASE DE DICTADURA. JOSE ÁNGEL BARRUECO.

José Angel Barrueco


Pensaba titular este artículo “La dictadura de lo políticamente correcto”. Pero quiso la casualidad que, leyendo la prensa, tropezara con un recuadro de Antonio Burgos que atrajo mi atención y me pareció acertado en casi todo. Un inciso, antes de recibir pedradas: con A. B. nunca estoy de acuerdo, salvo en nuestra común devoción por los gatos. Sigamos. En dicho texto, el columnista hablaba de uno de los peligros en los que la sociedad, poco a poco, nos va envolviendo sin que la ciudadanía lo advierta (o no quiera advertirlo), esto es, “la dictadura de lo políticamente correcto”, justo el título que a mí me rondó por la cabeza, y terminaba su exposición con el comentario de una noticia respecto a esa aberrante ley aprobada por la Comisión de Igualdad del Congreso que atañe a los colegiales. Cito un titular de La Vanguardia: “El Congreso pide acabar con los juegos sexistas en los patios de colegio”. Con ello pretende elaborar protocolos “que se implanten y desarrollen en los espacios de juego reglado y no reglado en los colegios públicos y concertados de Educación Primaria”.
Como me niego a caer en el cepo de la corrección política, lo diré a las claras: al final se acabará embruteciendo a las niñas y amariconando a los niños. Y lo peor ya no es que se les impongan unas reglas de juego, sino que los políticos quieran meterse en el único reducto de libertad que le queda al estudiante a esas edades: el recreo, donde puede dar rienda a su fantasía y forjarse sin la vigilancia de los maestros. Un diputado socialista quiso aclararlo: “Se trata de desterrar de los patios de los colegios actitudes que mantienen los roles machistas, como que las niñas no puedan jugar al fútbol o los niños a la comba”. Para empezar, esto es una burda patraña, un topicazo. Primero, porque la propia muchachada crea sus propias reglas y nadie debería meterse. Segundo, porque en mi infancia vi jugar a las niñas al fútbol y también vi jugar a los niños a la comba. Y no había problemas, era cuestión de elecciones y de apetencias. Sólo falta que obliguen a los críos a jugar con la Barbie y a las crías a boxear en el patio. Al tiempo… La igualdad jamás podrá conseguirse con reglas tan estúpidas; y más si el niño, que ha jugado a la comba aunque hubiera preferido el balón, vuelve a casa y se encuentra a un padre tarugo que se rasca los huevos mientras su mujer, que también trabaja fuera de casa, está de esclava en la cocina. Esto es lo que hay que desterrar, y no los juegos de los chavales: ellos saben lo que les pide el instinto.
Por otro lado, es curioso cómo funciona en la actualidad, y en numerosos casos, el lavado de cerebro de la ciudadanía. Y aquí, ojo, cabe hablar tanto de izquierdas como de derechas, pues ambas lo practican. El político señala con su dedo una cuestión y cuenta con la complicidad de los medios de su cuerda, y estos se ocupan de extractar el titular que impacte y cuya lectura promueva la rebelión ciudadana (hablo de opinión, no de salir a la calle a quemar coches), y ese titular sólo contará parte de la verdad, o la verdad disfrazada, y de ese modo se podrá calumniar y desprestigiar a este o a aquel, sea político o intelectual. Y la mitad de los ciudadanos se tragará esa noticia sin buscar las causas, sin acudir a las fuentes, sin plantearse preguntas, sin ir más allá del mero titular, sin indagar si lo que les están vendiendo es totalmente cierto. Y llegará un momento, no muy lejano, en que estemos tan vigilados como Winston en “1984”; el delito será de otra índole, pero el resultado será el mismo: si uno no cumple (con lo políticamente correcto, en este caso), será el proscrito de la sociedad. No dejan vivir a uno.


JAB
El Adelanto de Zamora / El Norte de Castilla

GIOVANNI COLLAZOS EN LOS DIABLOS AZULES.


La última colección de la editorial Amargord
Candela.
En el acto estarán dos de las autoras que la inauguran,
Ada Menéndez presentará La mujer anochecía Estrella Juárez Con voz de punta.
También se leerán poemas de las dos autoras ausentes (por eso de hacerlas un poco más presentes),
Ana Vega y su Breve testimonio de una mirada y Mar BenegasNiña pluma, niña nadie.
Presentará el acto Rebeca Álvarez Casal del Rey
directora de la colección.
Será en la librería Traficantes de Sueños
c/Embajadores 35 (local 6)
el jueves 4 de noviembre
a las 19:30h

NUEVO BLOG DEL POETA DAVID GONZÁLEZ.



http://eldiaenquepeterpanempezoaenvejecer.blogspot.com/

Nº 17: Agitadoras.




Agitadoras. Autores de noviembre: Juana Cortés, Inma Luna, Pedro Andreu, Inés Matute, Ángela Mallén, María Aíxa Sanz, Joaquín Lloréns, Jesús Zomeño, Paco Piquer, Toni Prats, Lullu, Ricardo Triviño, Itziar Mínguez, Clara García Baños, Daniel de Culla, Luís Amézaga, Héctor Ranea, Alberto Medina, Estelle Talavera, Care Santos, Rubén Castillo, Jordi Macarulla, Holly, Victoria Salvador, Luís Ingelmo, Diego Prado, Concha M. Miralles, Lalo Borja, Josep Oliver, Luís Arturo Hernández, Beatriz Rodríguez, Cristina Navarro, Il Gatopando, Gilda Manso, Marina San Martín, Mª Ángeles Cabré y Jan Hamminga.