miércoles 22 de diciembre de 2010

AUSENTE HASTA NO SE SABE CUANDO

el antiguo monopolio de telecomunicacines sigue siendo un emporio lleno de poder y cuyos satisfechos empleados insolentes y amantes del patrón te lo dejan claro claro clarito?????????
increíble, me engañan, me estafan y después no me solucionan nada, me hablan mal y me dicen que no suba el tono y después me cuelgan la única solución: me dejan sin Internet.
Así es el mundo ahí fuera.
Abrazos a todos mis amigos,

Cause I'm leaving on a jet plane
...I don't know when I'll be back again

martes 21 de diciembre de 2010

EL PATIO DE MI CASA. Atención, el contenido de este vídeo puede herir su sensibilidad

ATENCIÓN, CONTENIDO NO APTO PARA NIÑOS.
LAS IMÁGENES DE ESTE VÍDEO PUEDEN HERIR SU SENSIBILIDAD, LAS FOTOS AQUÍ CONTENIDAS HAN SIDO COGIDAS DE INTERNET.
MÍRELAS BAJO SU PROPIA CAPACIDAD DE SOPORTAR LA INFAMIA.



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Ahora que llega la navidad no podré dejar de poner movidas de estas, supongo, porque con la edad cada vez soy menos ñoño, quizás algo más tierno, puede, pero cada vez menos cursi, quizás más niño aunque cada vez  más ¿triste? ¿taciturno? y la navidad (digo la que no es religiosa, e decir, el árbol y papá Noel y las vacaciones escolares) me produce una extraña mezcla de ternura (mis hijos, ay mis hijos) y de ineviatble mala hostia.
Es la segunda vez que pongo este vídeo, la primera fue más o menos hace un año.

lunes 20 de diciembre de 2010

ANA FRANCO, PINTORA. (1954-2010)

Esta es la ilustración con la que la pintora Ana Franco participará en un libro del poeta David González sobre Rimbaud y que verá la luz el año que viene. Quiero, así, provocar un vínculo, pues sigo a Jab desde hace tiempo y además yo tb participo en el libro con una ilustración.
Un fuerte abrazo para Jose Ángel Barrueco.
(la ilustración la he copiado del blog de David González).

EL BUEN CHICO.


-Se te notaba nervioso-. Dijo Lucía con esa risilla que la dejaba ciega.
-Qué va, lo tenía todo controlado.
Era para consumo personal, sí, pero el personal era yo y toda la pandilla. Llevábamos un pedrolo de costo del tamaño de un ladrillo. Viajábamos en el Lancia Y10 de mi madre, avanzábamos tranquilos, felices, se podría decir incluso que ajenos y remotos. Pepe y Lucía siempre se sentaban atrás para estar juntos, así que yo parecía su chófer en el Y10 hecho mierda de mi madre.
Alguien dice:
-Cúrrate otro.
Era de noche, verano, las ventanillas abiertas, el aire, el hash, la edad, todo era perfecto, como de costumbre. Al dar la curva, en una zona de tránsito lento, nos encontramos con un control de la guardia civil. No podía ser, por una vez que hacía algo así, siempre respeté las normas de tráfico, así que no podían estar parándome por alguna infracción, estaba claro que era un control.
-¡Ostia, ostia! ¡No puede ser! ¡Tírala, tírala!
Pero la piedra estaba en la guantera y ellos en el asiento de atrás, demasiado cantoso, nos habrían visto.
Pepe tartamudeaba.
-Tranquilo Peter, joder.
Lo mejor era disimular. Un primer guardia paraba a los coches y decidía cual seguía y cual se desviaba a la derecha. El que iba delante, un coche de alta gama, pasó. Paramos, el guardia tenía barba y bigotes, en cuanto me vio nos indicó con un gesto decidido, y hasta diría que violento, que fuésemos a la derecha.
-Qué mal rollo, colega.
Estaba temblando.
-Esto es cárcel seguro.
Me dio el bajón del costo. Pepe y lucía seguían detrás, me daba la impresión de que estaban divirtiéndose.
-el carné de conducir por favor.
Agarré tembloroso mi cartera y se lo mostré.
-Retírelo de la cartera y entréguemelo, por favor.
Así lo hice, no podía evitar el temblor exagerado de mi mano al entregárselo. Respiraba con dificultad. Todo era muy evidente.
-Jens Peter Jensen Silva.
-Sí.
-Vaya, vaya. Jens Peter Jensen Silva-. Repitió en tono jocoso.
Le miré. Le reconocí.
No recordaba su nombre. Quizás nunca lo había sabido, o puede que sí. Era un antiguo compañero del instituto. No dije más que un compungido y tembloroso “vaya, hola”.
Del instituto. De ese lugar terrible, del lugar donde a personas como a él se les hundía, se les insultaba y marginaba, allí donde a ellos se les cosificaba y anulaba, donde soportaban las más estremecedoras burlas o con un poco de suerte la más pavorosa invisibilidad.
Y allí estábamos aquella noche, él, lleno de repentinos recuerdos del maltrato sufrido, y yo, uno de los “buenos” de la clase, guapo, de buena familia, buenas notas, tocaba el piano, amado por mis compañeras.
Me miró en silencio. Me escudriñó. Esbozó una ligera sonrisa que no supe interpretar. Él sabía perfectamente que escondía algo, algo gordo.
-Jens Peter Jensen Silva-. Repitió mirando a la guantera.
Era evidente que se acordaba de mí, mi nombre nunca ha pasado desapercibido.
Recordó.
Debió de recordar que yo nunca me había metido con él, no pudo evocar ningún insulto, ni uno solo, es posible que incluso recordase algún gesto de complicidad, nada especial, pero de agradecer, dadas las circunstancias. Seguía temblando. Dudé si alguna vez habría caído en el escarnio arrastrado por la caterva escolar.
Siguió mirándome, yo estaba encogido, como lo había estado él tantas veces en aquel lugar.
Recordó.
Me devolvió el carné y me dijo:
-Adelante, circule.
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Este relato absolutamente real se lo dedico a mis amigos Pepe Y Lucía de los que añado el retrato a tinta pilot pastel que les hice hace más de diez años. Pepe salió clavado, pero Lucía es mucho más guapa. Puede, queridos amigos, que no os acordéis, pero si es así, aquí estoy yo para serviros de memoria. Pepe, muchas veces me pediste que te dedicara un texto, pues ya, aunque, como sabes, no es la primera vez que apareces en uno, coleguita.



viernes 17 de diciembre de 2010

CURRÍCULUM VITAE.

Y eso es lo que soy.
Pues yo toco, toco bien, no soy un Baremboin, no, no, que va, no soy un Lang Lang, ni mucho menos, pero toco bien, en su momento estudié como un hijo puta, así que se puede decir que toco de puta madre, tengo temporadas en las que estudio mucho y aun toco peor, y también compongo, colega, no soy un Beethoven, qué va, no soy tan aburrido como Mozart, pero compongo cosillas que se pueden escuchar, un entendido no, claro, un entendido no disfruta, sólo entiende, y también pinto, sí, estos cuadros que ves son míos, sí, es cierto, no soy un Picasso, ni modo, ni un Matisse ni un Vincent, por más cerveza que beba, pero pinto, me lo curro, le dedico toda mi vida, todo el tiempo del que dispongo, mi energía, todos mis pensamientos, me dejo la vida, colega, y también escribo, no he salido un Shakespeare, ni siquiera tengo demasiado tesón ni talento en este aspecto, pero no lo hago del todo mal, qué va, del todo mal no, y me vuelvo a dejar la vida, porque al fin y al cabo dejarse la vida en ello es lo más sencillo, la vida pasa y te la vas dejando por los rincones, y ese, aquel, soy yo, ¿te ha quedado claro? El que hace equilibrios en la cuerda delgada que cuelga sobre la tela de la araña y ríe a carcajadas enfermas.



no es una corbata ni una medusa
güisqui barato
estoy algo cambiado actualmente
la mala madre






ya no fumo, aunque de vez en cuando me hago una infusioncita.

BEATITUD, VISIONES DE LA BEAT GENERATION.



Vídeo realizado para la promoción de la antología "Beatitud: visiones de la Beat Generation", coordinada por Vicente Muñoz Álvarez e Ignacio Escuín Borao y publicada por Ediciones Baladí.
Edición: Pablo Crespo
Grafismos: Jorge Blanco