domingo 25 de diciembre de 2011

UNA CRÓNICA. CCAN, LEÓN, 23/11/11.


Agotado, han pasado dos días y sigo agotado. No creo que sea por el viaje, es cierto que es un largo recorrido, algo más de 400 km de distancia, pero no es por eso. Es la emoción. Así es. La emoción. A nivel personal ha sido muy grande, era la primera vez que leía textos míos en público. Me solté, es cierto, me sentí tan bien, tan tranquilo, tan calmado que me solté y me entregué y fue una experiencia tan intensa que me ha dejado agotado. Pero era la primera vez de otras muchas cosas, por fin he conocido en persona a tantos artistas que admiro, xen, cuya silueta inconfundible distinguí a lo lejos, saliendo de entre la niebla, en la plaza de la catedral, hay muchas posibles pautas para entender su mítica “cámara de niebla”, y os prometo que esa imagen fue muy reveladora. Vicente, el primero de toda esta peña con quien tuve contacto ya hace uno tres? años, puede que algo más, enorme poeta, narrador y generoso amigo. El CCAN estaba petado, no cabía un alma, me quedé asombrado del puro estilo underground y de contracultura del local, 40 años, que se dice pronto, es muy duro para los que pensamos y vivimos de la cultura y del arte (aunque no ganemos dinero con ello, hablo de vivir) que cierren lugares como este, son puñaladas, son espitas de aire que nos cierran, es algo que me resulta incomprensible, absolutamente incomprensible, que me indigna profundamente y que me hace comprender que la lucha ha de ser constante y sin desfallecer. Por allí estaba Julia D Velázquez, el encuentro con todos ellos fue natural, se podría decir que la historia de nuestro encuentro y de mi bautizo poético ha sido de lo más natural, quede claro que ya conocía todos a través de la red, pero, dejando a parte la inmensa emoción que me provocó verles en persona, todo fue de lo más natural, como si nos hubiésemos visto hacía un par de meses o unas semanas y allí estaba Julia, recordé el poema de Vicente, claro, tal cual, Beatriz Marcos Oteruelo, mi amiga, Felipe Zapico, mi amigo, Jorge M Molinero, mi amigo, Carlos salcedo, mi amigo, Adriana Bañares, mi amiga, Oscar R Green, mi amigo, El Choche, mi amigo, conocí a Toño Benavides, mi amigo, Silvia D. Chica, mi amiga, Raquel Lanseros, mi amiga, Luís Miguel Rabanal, mi amigo, quien estuvo presente por dos poemas leídos por Julia. También estaba Susana, a quien conozco desde hace algo más de 14 años, mi amiga, mi mujer.
Nos sucedimos ordenadamente en el escenario, leímos nuestros poemas, nos solidarizamos con el CCAN, nos asombramos, nos reímos, nos maravillamos y celebramos la vida, y fue tan enorme tan enorme que no creo que sea capaz de plasmarlo con estas letras. Supongo que será igual de emocionante en ocasiones posteriores, pero al menos no tendré esta cara de absurdo gusto durante tanto tiempo.
Tumor never knows, un grupo de música cojonudo y luces estroboscópicas completaron una velada alucinante, alucinante, alucinante.
Después en la calle continuó la poesía como podéis ver en este vídeo donde el Choche nos lee un poema de amor.

Y la charla distendida, y las sonrisas y la sensación de haber acertado, o puede que la sensación de haber tenido suerte, mucha suerte, de poder estar ahí, con todos vosotros.
Gracias amigos, colegas, hermanos.
Por el CCAN y por vosotros.
Felices Chismas.

4 transeúntes:

Óscar R. Cardeñosa dijo...

Gracias a ti.
No se lo digas a nadie, pero los nervios eran comunes ;)

Un abrazo fuerte

Vicente Muñoz Álvarez dijo...

muy bien y muy grande y para el recuerod, hermanitos: los hijos de satanás os saludan. v

Malone dijo...

el ambiente magnífico, sí, era una reunión de amigos

hasta otra

Irma dijo...

No podemos permitir que nos cierren el CCAN.

Mucha utopía para todos, que buena falta nos hace.

Besines utópicos, Irma.-