Agotado, han
pasado dos días y sigo agotado. No creo que sea por el viaje, es cierto que es
un largo recorrido, algo más de 400
km de distancia, pero no es por eso. Es la emoción. Así
es. La emoción. A nivel personal ha sido muy grande, era la primera vez que leía
textos míos en público. Me solté, es cierto, me sentí tan bien, tan tranquilo,
tan calmado que me solté y me entregué y fue una experiencia tan intensa que me
ha dejado agotado. Pero era la primera vez de otras muchas cosas, por fin he
conocido en persona a tantos artistas que admiro, xen, cuya silueta
inconfundible distinguí a lo lejos, saliendo de entre la niebla, en la plaza de
la catedral, hay muchas posibles pautas para entender su mítica “cámara de
niebla”, y os prometo que esa imagen fue muy reveladora. Vicente, el primero de
toda esta peña con quien tuve contacto ya hace uno tres? años, puede que algo más,
enorme poeta, narrador y generoso amigo. El CCAN estaba petado, no cabía un
alma, me quedé asombrado del puro estilo underground y de contracultura del
local, 40 años, que se dice pronto, es muy duro para los que pensamos y vivimos
de la cultura y del arte (aunque no ganemos dinero con ello, hablo de vivir) que
cierren lugares como este, son puñaladas, son espitas de aire que nos cierran,
es algo que me resulta incomprensible, absolutamente incomprensible, que me
indigna profundamente y que me hace comprender que la lucha ha de ser constante
y sin desfallecer. Por allí estaba Julia D Velázquez, el encuentro con todos
ellos fue natural, se podría decir que la historia de nuestro encuentro y de mi
bautizo poético ha sido de lo más natural, quede claro que ya conocía todos a
través de la red, pero, dejando a parte la inmensa emoción que me provocó
verles en persona, todo fue de lo más natural, como si nos hubiésemos visto hacía
un par de meses o unas semanas y allí estaba Julia, recordé el poema de Vicente,
claro, tal cual, Beatriz Marcos Oteruelo, mi amiga, Felipe Zapico, mi amigo,
Jorge M Molinero, mi amigo, Carlos salcedo, mi amigo, Adriana Bañares, mi
amiga, Oscar R Green, mi amigo, El Choche, mi amigo, conocí a Toño Benavides, mi
amigo, Silvia D. Chica, mi amiga, Raquel Lanseros, mi amiga, Luís Miguel
Rabanal, mi amigo, quien estuvo presente por dos poemas leídos por Julia. También
estaba Susana, a quien conozco desde hace algo más de 14 años, mi amiga, mi
mujer.
Nos sucedimos
ordenadamente en el escenario, leímos nuestros poemas, nos solidarizamos con el
CCAN, nos asombramos, nos reímos, nos maravillamos y celebramos la vida, y fue
tan enorme tan enorme que no creo que sea capaz de plasmarlo con estas letras. Supongo
que será igual de emocionante en ocasiones posteriores, pero al menos no tendré
esta cara de absurdo gusto durante tanto tiempo.
Tumor never
knows, un grupo de música cojonudo y luces estroboscópicas completaron una
velada alucinante, alucinante, alucinante.
Después en la
calle continuó la poesía como podéis ver en este vídeo donde el Choche nos lee
un poema de amor.
Y la charla
distendida, y las sonrisas y la sensación de haber acertado, o puede que la
sensación de haber tenido suerte, mucha suerte, de poder estar ahí, con todos
vosotros.
Gracias amigos,
colegas, hermanos.
Por el CCAN y
por vosotros.
Felices Chismas.
4 transeúntes:
Gracias a ti.
No se lo digas a nadie, pero los nervios eran comunes ;)
Un abrazo fuerte
muy bien y muy grande y para el recuerod, hermanitos: los hijos de satanás os saludan. v
el ambiente magnífico, sí, era una reunión de amigos
hasta otra
No podemos permitir que nos cierren el CCAN.
Mucha utopía para todos, que buena falta nos hace.
Besines utópicos, Irma.-
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