Por fin sé que si algún día quiero... no, no está bien redactado, por fin he comprendido que si algún día puedo...o, mejor dicho, consigo... o, mejor diré, llego a cobrar una pensión, será porque ya he alcanzado la inmortalidad. Seré tan viejo cuando pueda jubilarme para tener una pensión digna, que sólo se podrá ser así de viejo si uno ya no se va a morir nunca, ¿sabes lo que te digo? haber pasado ya ese mundano y estúpido requisito de la mortalidad, pero entonces no necesitaré ya vuestra miserable pensión de los huevos, metéosla por el culo, cagoentodoloquesemeneayenloqueno, adinerados de los güevos que no tenéis puta idea de lo que es la vida y no tengo yo intención de daros clases, qué va. Ostia ya!!!!!! quesque no es que no me salgan las cuentas, es que para mi no las hay:
puto marginal.
..............................................................................................................
y para que quede claro, lo que yo quiero es seguir trabajando cuando tenga 80 años, seguir currando, es decir, pintando, tocando y todo eso, el trabajo no me preocupa, quede claro, pero es que ser tan marginal tan marginal aun más, y eso.
Pongo estas fotos que han tardado la ostia en subir (casi una hora, no exagero como suelo, es sólo un dato curioso) de mi trabajo de esta tarde, estoy pintando, trabajando (lo que jode es que me lo pase tan bien, eso es lo que les jode, por eso, por eso me marginan) en la escenografía del musicoplastidrama que espero comience a rodar en abril.
Oye, y que quede claro, es lo que soy, un marginal, y es lo que me gusta, sí, me lo merezco, todo lo que me ocurre me lo merezco, porque al fin y al cabo es lo que me mola, la marginalidad artística y la cerveza barata!!!!!!!!
Una de las fotos, la primera, la hizo mi hijo, que tiene seis años, me parece que me ha salido artista, ayayayay, no sé, vaya desgracia, puede que poeta o algo peor, hay mucho de eso por mi familia, artistiña digo, y yo, y yo que me alegro, estoy desquiciado, está claro, me alegro, qué te parece? Recuerdo a la madre de unos alumnos de piano, médico, oculista para más señas, gran amiga, quede claro, un día me dijo, Peter, te aseguro que no tengo ninguna intención de que mis hijos sean pianistas, sonreí, sólo sonreí, pero en absoluto me molestó, porque aunque sus hijos tenían talento suficiente para ser no sólo unos pianistas pasables, sino muy, muy grandes pianistas, sabía que esa posibilidad no iba a ser fomentada en esa casa. No pasa nada, cada cual a lo suyo. Una tarde, tomando un delicioso café de los que ella prepara, estábamos hablando de las diferentes profesiones, carreras, etc. y sin saber cómo, le solté, te aseguro que no tengo ni la más mínima intención de que mis hijos sean médicos, ni por asomo. Ella sonrió, puede que algo molesta, o como mínimo sorprendida, pero yo reí, como siempre, reí, porque me hizo gracia.