Hace poco más de tres años me presenté por primera y única vez en mi vida, ya que no se han vuelto a convocar, a las oposiciones de profesor de piano y/o pianista acompañante para conservatorio. Me preparé a conciencia, estoy seguro de que hice una de las mejores pruebas de todos los aspirantes, se me puso una nota injusta, puse una queja y tuve el esperado silencio administrativo. Todo estuvo lleno de irregularidades y fue para mí, que tengo un profundo respeto por el sistema público, una enorme desilusión al comprobar que nada había cambiado desde las épocas en que todo seguía siendo igual. Irregularidades en las puntuaciones, imposibilidad de conocer las notas de las pruebas individuales, listados finales extraños, listas de sustitutos e interinos raras...
Casi cuatro años después me han llamado para sustituir a un pianista acompañante y profesor en el conservatorio de Pontevedra. El tiempo estimado es de dos meses, pero puede ser algo más, aunque también se podría acortar. Mi reflexión viene a cuento de esto. Este blog cumplirá tres años en noviembre de 2011, el primer año de vida no tuve casi visitas y estaba, digamos, en pruebas, hoy mismo sigue sin ser un blog de muchas visitas por que no me prodigo demasiado, tengo un número de blogs que visito siempre que puedo y procuro no añadir más, por lo tanto es difícil añadir nuevos visitantes. Pero mis colegas que me siguen por aquí saben que he tenido momentos muy malos, los he contado, a veces con claridad y otras veces con cierta literatura añadida, saben que he estado al borde del colapso no hace mucho, que la desesperación ha campado a sus anchas por mi casa y, quizás, también sepan que últimamente todo ha cambiado. No he explicado muy bien en qué consiste ese cambio, diré simplemente que hemos encontrado una casa alucinante para vivir a un precio más que razonable y que podemos pagar, que vuelvo a tener un estudio de pintura para pintar todos los días, que puedo tocar todos los días y que puedo seguir escribiendo, que la luz ha entrado repentinamente y que ya no tengo que vender el piano y hasta no tendremos que emigrar si no es por simple deseo.
Va a ser muy difícil que esta entrada no se alargue un poco. Además de todo eso me han salido alumnos nuevos, parece que algunos conciertos pagados (sí, pagados) se vislumbran en el horizonte, he vendido unos cuantos cuadros, se me han encargado retratos y otros cuadros, se me piden portadas para revistas y libros que estoy seguro de que tendrán un eco interesante en su momento, he publicado un libro de poemas que no me ha reportado beneficio económico pero del que me siento muy orgulloso...
Y ahora me sale esta sustitución.
Esta sustitución sólo tiene, en realidad, una cosa buena: la certidumbre.
De todas las cosas que he comentado sólo faltaba una, la estabilidad económica. Por primera vez en los últimos doce o trece años sé que vamos a pasar (mi familia y yo) un verano tranquilo. A día de hoy, recién empezado Marzo sabemos que ya tenemos el dinero necesario para pasar el verano sin dificultades excesivas. Y esto es lo que me provoca la reflexión. Ganaré un sueldo de unos 1.500 euros por mes, un dinero que me parece más que digno para vivir, pero no sólo eso, a mi me soluciona, en realidad, un año de vida, ya sea uno, dos o tres meses de sueldo, porque pasado el verano volvemos a ganar lo suficiente para pagar el alquiler y todas las demás facturas. Y sin embrago, lo que a mi me resulta un sueldo salvador, sólo de dos meses, para otros es un sueldo miserable. Esta es la razón de esta reflexión ¿Un sueldo miserable? Antes de seguir dejaré claro que sabemos que en cualquier momento volvemos a caer en la situación penosa en la que hemos estado, pero es algo que está asumido, hemos decidido vivir como artistas, dedicarnos de lleno al arte pase lo que pase, siempre y cuando mis hijos tengan lo necesario. Si les faltara algo todo cambiaría, claro está.
¿Un sueldo miserable? 1500 euros al mes ( la verdad es que no lo sé, de repente es algo más), dos pagas extras (creo), varios meses de vacaciones al año (todas las vacaciones escolares), dedicación a lo que se supone que te gusta, ya que esta es una carrera artística, es de suponer que siempre es vocacional (jajaja), 20 horas de trabajo semanales, aunque es cierto que si se es honrado uno se va a su casa a estudiar otras veinte horas como mínimo, un ambiente limpio, ya que los estudiantes de música que acuden al conservatorio no son precisamente niños o adolescentes marginales que te puedan sacar una navaja en el pasillo. Y esta es la razón de esta reflexión que se alarga, lo que a unos les parece un sueldo insuficiente, a mi me salva la vida durante un año, y sólo hablamos del sueldo de dos meses, tres como mucho. ¿Veis? si el gobierno fomentase la vida de artista seríamos todos menos derrochadores, viviríamos con muy poco y seguramente seríamos personas realizadas, que es lo que soy yo por haber decidido dedicarme exclusivamente al arte. Y para acabar sólo decir que no es el único colectivo disconforme con su sueldo, el otro día estuve en la consulta de la pediatra de mis hijos, soy una persona habladora, así que surgió la charla sobre los países nórdicos, con los que tengo cierta relación, y como ejemplo le puse su comportamiento ejemplar con sus artistas e intelectuales, ella se interesó mucho porque tiene un hijo que está intentando vivir del arte, hablamos largo y tendido, derivamos hacia la política y la corrupción, hacia la incultura de este país, comentamos la insolidaridad, el egoísmo, y de repente me dice que con su sueldo (atención, pediatra de unos sesenta años) no se puede vivir. Me pareció tan sucio el comentario, tan, incluso, repugnante, que acabé la conversación en cuanto puede, con el máximo de los respetos, no sin antes contestarle “pues imagínate con el mío”. Muchas veces he intentado hablar de mi situación económica con algunos amigos, no para pedirles dinero, ni siquiera para darles pena, simplemente charlar con un amigo, ¿comprendéis? Con un amigo, desahogarse, y siempre me ha alucinado la competición que se establece, eso de “bueno, todos estamos igual” o “ya, qué me vas a contar a mí”, “o siempre te estás quejando”, no nada de eso es cierto. He optado desde hace un tiempo no comentar mi situación, que yo mismo he elegido, porque he comprobado que no es fácil de entender, yo no les hablo de que tenga que recortar gastos reduciendo las cenas en restaurantes o el segundo coche o las vacaciones de verano, o el vestido que vi en el escaparate, les hablo ( o lo intento, que para eso son mis amigos) de que nunca salimos a un restaurante (digo nunca), de que mis hijos no van al cine, de que no puedo comprar libros, de que no puedo pagar un precio insignificante por lo que sea porque sería injusto teniendo en cuenta que mi mujer no puede ir a la peluquería, de esas cosas cotidianas y normales es de lo que quisiera hablar con ellos de vez en cuando, pero es imposible, no lo entienden, no es para quejarme ni para pedirles dinero (cosa que nunca he hecho), simplemente hablar, lo que estoy haciendo ahora, por si alguien se cree que es una queja, esta es mi vida, es una vida plena, incluso de puta madre, a pesar de los momentos límite.
Y nada más, que las cosas van mejor, van yendo, que vamos tirando, y eso es muy bueno.