Es cierto que
mi dormir siempre ha sido algo problemático. Heredé de mi madre su fragilidad,
digamos incluso que su enfermiza debilidad. Cualquier pequeño ruido me
despierta, siempre ha sido así, desde niño. Ahora se agrava el problema cuando
al despertar ya no puedo seguir durmiendo. Es curioso como todo se repite.
Cuando de niño me despertaba, podía ser por un sueño, por un mal sueño, me
encogía diminuto con todas las mantas a modo de escudo protector de las sombras
que me acechaban afuera, sabía que no estaba a salvo de ellas, pero era mi
única posibilidad de seguir vivo. Ahora me ocurre con mi mujer que es ella la
que tiene las pesadillas, unas pesadillas terribles, al menos eso parece por
sus chillidos angustiosos, empiezan siendo respiraciones apuradas que se van
agitando poco a poco, después empieza un leve quejido que parece provenir del
más allá, generalmente en ese momento yo me he despertado, pero a veces tardo un poco más, cuando ya se ha
convertido en un agonizante grito, no
muy alto, el sueño le impide que sea más fuerte, pero va subiendo, es de una
desazón tan intensa que me aterra, como si yo fuera parte de la pesadilla o,
mejor dicho, como si fuera una de las víctimas, al principio tenía que hacer
esfuerzos para no taparme con las mantas como cuando era pequeño, tal era el
sonido aterrador de su grito, iba subiendo en intensidad lastimosa, pero poco a
poco fui capaz de despertarla en el primer quejido, al más pequeño e inaudible lamento
la golpeaba suavemente para interrumpir su pesadilla. Después de eso me resultaba
muy difícil volver a conciliar el sueño, a veces lo conseguía y a veces no. Las
pesadillas no eran constantes, pero podríamos decir que se producían a menudo,
ella rara vez se acordaba de ellas, pero las que había conseguido contarme
trataban sobre espectros que caminaban lentamente hacia nuestra morada, que
entraban y, una vez allí, nos sometían y nos poseían, eso cuando, simplemente,
no nos despellejaban, con las cabezas de nuestros hijos ensartadas en grandes
lanzas a modo de bandera. Por fin el tema de las pesadillas de mi mujer se
convirtió más que en un fastidio, en una rutina, ella soportaba mis ronquidos y
yo sus quejidos, pero empezaron a ocurrir cosas, cosas muy extrañas al
principio que yo, escéptico por naturaleza, no quise atribuir a nuestros nuevos
hábitos. Nada más turbar su sueño se escuchaban ciertos susurros en el
dormitorio, la primera vez encendí rápidamente la luz de mi mesilla de noche,
con la dificultad que a mis movimientos producía el latir de mi corazón,
violentos golpes que me nublaban la razón, cuando encendía la luz no había
nadie, como era de esperar, y el silencio se hacía de nuevo, ella seguía
durmiendo, mis empujones no hacían que se despertase del todo, simplemente que
cambiase de sueño, así de sencillo, así lo comprendí. Poco a poco esta
situación se fue haciendo más y más habitual, pero una noche los ruidos habían
pasado a ser golpes y los susurros horrendos gruñidos, encendí la luz como pude
y observé que nuestro dormitorio estaba invadido por presencias horrendas, puede que asesinos,
puede que borrachos pendencieros, quizás monstruos desfigurados, llevaban
ensartados en sus lanzas las cabezas de mis hijos y de mi mujer, las criaturas
tenía los ojos salidos de sus órbitas y sus lengüitas colgaban sanguinolentas,
pero todas las bestias aparecidas tenían la misma cara. La mía, y no podía evitarlo,
me reía, me reía a carcajadas.
suite para piano en do menor, cola para genocidio.
lunes 31 de octubre de 2011
sábado 22 de octubre de 2011
viernes 21 de octubre de 2011
NUESTRO TRABAJO
Todo artista grande o pequeño ha de decir o hacer lo que no se
debe, lo que no se espera, lo que no está permitido, lo que no quieren que se
diga y, si es necesario, repetirlo.
A veces sentir un vértigo ante el atrevimiento de plasmarlo
y de publicarlo, una buena provocación en toda regla, dar nombres y apellidos
si el discurso lo requiere, y si no lo requiere, no importa, darlos igual, datar
con detalle cada insignificancia, hacer montañas con arenisca, despellejar la
realidad, no apartar la mirada, eso, todo eso, es necesario, sin remilgos, sin
cobardías, sin esperar simpatías, sin buscarlas, un simple discurrir en la acción
artística. Cronistas a saber de qué, de la inmundicia o de la belleza, de la
mezquindad o de la exuberancia, de la abominación o del amor, de lo cotidiano o
de lo extraordinario y conseguir de la mezquina inmunda abominable cotidianidad
algo bello, exuberante y extraordinariamente amable, o todo lo contrario. De esto trata, más o menos
exactamente, nuestro trabajo.
martes 18 de octubre de 2011
LA NOCHE TRANSFIGURADA
Donal era un
irlandés católico y un caballero. Insistía en que su nombre no llevaba d al
final
-This is Donald
duck, fuck!
Agradable,
pero bastante feo o, al menos, muy poco guapo. Solíamos salir por las calles de
los vinos, los profesores y el resto de empleados. Belén era la dependienta de
la librería, la cual formaba parte de la misma empresa. No era demasiado guapa,
pero también era muy agradable, como Donal. No hablaba ni papa de inglés, Donal
ni papa de español. Esa noche se enrollaron, todos lo vimos y cada uno siguió a
lo suyo. Él era un irlandés católico y un caballero, ella parecía contenta.
Todo iba bien, realmente bien. Los días eran claros y las noches cegadoras.
Era invierno,
con ese frío de invierno que hace en Ourense en invierno, ese invierno que no
cesa y te penetra sin compasión alguna, si te pilla desprevenido te puede
provocar arcadas de llanto y cada paso es un martillazo en los delicados dedos
de tus pies, ese frío espantoso fue peor una mañana en la que entró en la
academia, como un torbellino, una mujer bajita vestida de negro. Arrastraba a
su hija, Belén, de la mano. Cuando el director salió a su encuentro gritó
enfurecida:
-¡Está
embarazada!
Pobre Belén,
qué vergüenza tuvo que pasar, yo la miraba deseando que encontrase mi mirada de
amigo, de aquí estoy, no estoy escuchando a tu madre insultándote, llamándote
perdida y puta, aquí tienes a un amigo, mírame, no estoy disfrutando. Pero
estaba cabizbaja y con los ojos casi cerrados.
A todos nos
pareció difícil que Donal fuera el padre. Él fue tajante al dar a entender que
no era posible, pero también dio a entender que no le importaba. Un día
le pregunté:
–What are you going to do?
-I don’t know Peter, I don’t know.
Donal era un
caballero católico irlandés y estaba dispuesto a casarse con ella, quien iba a
tener un hijo cuyo padre no daba la cara ni la daría.
-I don’t
mind- me dijo un día apretando vehemente los puños.
-I’ll take
care of this boy as if he was mine.
Tenía ese
típico acento irlandés.
Pero ella lo
rechazó.
AMOR MANUAL DE ÁNGEL MUÑOZ
Os puedo ir anunciando que la presentación del poemario será el día 27 de Octubre (Jueves) a las 20 horas en la librería La Independiente del barrio madrileño de Malasaña.
Por otro lado deciros que ya podeis ir adquiriendo el libro tanto en la librería la Independiente ( Calle Espíritu Santo, 27) como en link de la librería online de La Clandestina que os dejo si pinchais aquí
E incluso en la librería barcelonesa Librería Pequod Llibres, C/Milá i Fontanals 59.
Por último, deciros que una buena crítica del poemario aparece en la revista Alenarte que podeis leer pinchando aquí.
Por otro lado deciros que ya podeis ir adquiriendo el libro tanto en la librería la Independiente ( Calle Espíritu Santo, 27) como en link de la librería online de La Clandestina que os dejo si pinchais aquí
E incluso en la librería barcelonesa Librería Pequod Llibres, C/Milá i Fontanals 59.
Por último, deciros que una buena crítica del poemario aparece en la revista Alenarte que podeis leer pinchando aquí.
copiado del blog de Ángel Muñoz
viernes 14 de octubre de 2011
miércoles 12 de octubre de 2011
CULT MOVIES, DE VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ.
CULT MOVIES + GRITOS EN EL PASILLO

Habíamos avisado ya de que Cult Movies: Películas para llevarse al Infierno traería alguna sorpresa añadida, además de los 32 pictogramas de Julia D. Velázquez y el epílogo de José Ángel Barrueco, y al fin, a menos de un mes de que la criatura salga de imprenta, podemos confirmar la noticia: el libro vendrá acompañado del DVD Gritos en el pasillo, de Juanjo Ramírez (producida por Perro Verde Films & Producciones bajo la lluvia), una de las películas reseñadas en la guía.
Qué decir de Gritos en el pasillo y de poder ofrecérosla con el libro...
Una de las mejores, si no la mejor película de animación del cine español del nuevo milenio, que me arrebató desde el primer visionado y que desde entonces no he dejado de recomendar en este y otros blogs...
Elegante, poética, gótica, siniestra, bizarra, delirante, innovadora, hipnótica, divertida, imprescindible, de culto... Una de esas películas que, sin dudarlo, recomendaría a mis hijos y nietos (si los tuviera) y me llevaría bajo el brazo al mismísimo infierno...
Arriba, la nueva y definitiva portada del libro, con el logo del DVD añadido, y el cartel original de la película.
Aquí & aquí, la sinopsis de ambas y nuestras biblios.
Y aquí, para afilaros los dientes, el trailer de la joya de la corona:
Gritos en el pasillo.
Felices Pesadillas, queridos drugos,
& Cuidado con los Bichos Malos
v
copiado del blog de vicente muñoz álvarez, pincha aquí para ir.
lunes 10 de octubre de 2011
MI MÁS FERVIENTE ADMIRADORA
Había sido
invitado a tomar un té con una escritora de prestigio. Una señora de unos 70
años que había leído mi poesía y algunos cuentos que según parece le resultaron
muy interesantes y quiso conocerme en persona. Yo también había leído algunas
cosas de ella y la verdad es que no me gustaban nada. Era bastante ñoña y
predecible en todos sus textos, buscaba la aprobación de las editoriales y de
sus cientos de miles de lectores a base de textos políticamente correctos,
aptos para toda la familia, con diálogos y argumentos llenos de concesiones.
Pero publicaba mucho y tenía muchos contactos y, la verdad, pensé que podría
sacar algún provecho de la situación teniendo a esta inesperada admiradora. No
comprendía como a una escritora así podían gustarle mis poemas y,
especialmente, mis cuentos. Estuvimos hablando de muchas cosas, por supuesto de
literatura, de música, del proceso creativo. Le conté que mi experiencia con la
escritura era muy problemática, ya que estaba constantemente sujeto a algo
parecido a golpes de suerte, que seguramente me faltaba oficio, etc.
-Tonto- se rió de
mi-, eso nos pasa a todos de una manera u otra.
A medida que
pasaba el tiempo me fui sintiendo más y más a gusto. La conversación, al final,
resultó de lo más interesante. Me sorprendieron sus lecturas inimaginables para
una mujer (una anciana) como ella. Me había tomado tres tés. Un tipo de té muy
especial, según me dijo, con una cantidad considerable de marihuana. Pero no
debía de ser ese el único estupefaciente que contenía la infusión porque cada
vez me fui poniendo más locuaz, recuerdo que reía con fuerza, frenéticamente,
ella también se reía y aplaudía mis gracias. Hasta que los recuerdos cesan. A
partir de un punto en concreto no recuerdo nada. Absolutamente nada. Cero.
Cuando me desperté,
es decir, cuando volví en mí, vi mi imagen reflejada en un enorme espejo que
cubría la pared del dormitorio en donde me encontraba. Abrí los ojos con
dificultad, no podía creer lo que estaba viendo. La vieja me tenía abrazado o,
más bien, agarrado. Me arrullaba como si fuera un niño pequeño. Estaba desnudo,
ella también, pero eso no era todo, entre arrorró y arrorró me meneaba la polla
que, afortunadamente, estaba completamente fláccida, aunque la seguía
manoseando con interés
-¿Ya te
despertaste cariño?
Me levanté de un
brinco.
-¿Pero qué hostias
pasa?
-Huy, ¿qué modales
son esos de repente, amor?
Busqué mi ropa,
estaba desperdigada por toda la habitación. Era un dormitorio muy grande, con
una decoración recargada hasta el exceso, tapices en las paredes, sofás
repletos de cojines, aparadores lujosamente tallados, jarrones chinos. Parecía
un salón si no fuera por la enorme y señorial cama con dosel que se encontraba
en el centro de la estancia. Sentí ganas de romperlo todo, pero me tambaleaba,
aún me sentía algo aturdido. No recordaba nada, imaginé que me habría echado
alguna droga en el té, había caído como una de esas adolescentes que salen en
las páginas porno. A un lado había una cámara de vídeo sobre un trípode.
-¿Qué coño es eso?
Pregunté alarmado.
-Ay cariño.
Recuerdos, son recuerdos- dijo coquetamente.
-¿Pero qué cojones
ha pasado aquí? ¿Me lo quiere usted decir?
-¿Ya no me
tuteas?- me contestó mientras se espanzarraba repugnantemente en la cama,
abriéndose de piernas y acariciándose lascivamente el clítoris- Pues lo que ha
pasado es muy sencillo. Nos hemos pasado la noche haciendo el amor, cariño mío.
Toda la noche follando. Me extraña que no te acuerdes de nada.
-¿Qué? No me lo
creo ni de coña.
No encontraba mis
calzoncillos. Se incorporó y me encontró toda la ropa en un santiamén. Era una
vieja ágil y fuerte, estaba muy en
forma.
-No te preocupes
cariño, te aseguro que nos lo hemos pasado de maravilla.
-Pero qué dices
tía- Contesté enfurecido mientras me vestía a toda prisa
–Oye, no sé qué es lo que habrás grabado, me
has puesto una droga, es evidente, no sé que habrá pasado, pero, pero...
-Sí. Lo he grabado
todo. Te puedes llevar una copia para que lo veas. Pero piensa una cosa mi
amor. Cuando estés delante del televisor mirando las cosas que me has hecho
piensa que soy una mujer agradecida, pero que muy, muy agradecida.
Pensé que me
estaba ofreciendo dinero.
- Pero de eso ya
hablaremos, ahora vete a casa y descansa, recapacita.
La idea del dinero anuló momentáneamente el
asco que estaba sintiendo ante su cuerpo desnudo. Además de ágil y fuerte, era
una anciana gorda, con la piel extraordinariamente arrugada y todas las carnes
colgando, caminaba por la habitación posando para mí como si fuera una
adolescente, riéndose escandalosamente a cada momento. La idea de haber sido un
puto durante una noche no me importó demasiado, nunca he tenido remilgos a la
hora de conseguir dinero, otras veces me sentí como una puta sin haber
utilizado mi cuerpo sexualmente, si no dando mi tiempo y talento a cambio de
migajas.
Nos despedimos, yo
estaba algo más calmado.
Cuando llegué a
casa puse el DVD inmediatamente, no podía aguantar la expectación. Lo que vi me
dejó perplejo. Estaba fuera de mí. La
desnudé y la lamí por todo su asqueroso cuerpo, me centré en su coño,
chupé su clítoris e introduje mi lengua dentro. Hice guarradas que no recuerdo
haber hecho jamás en mi vida sexual normal, que de normal nunca tuvo nada, o
eso pensaba hasta ese momento. Ella no hacía más que gritar de placer y reírse
a carcajadas, estaba disfrutando física e intelectualmente, dominándome a su
voluntad. La contemplación del vídeo, por cierto, perfectamente grabado, me
repugnó profundamente, pero he de reconocer que se me veía pletórico de placer.
Alguien estaba grabando, está claro, yo miraba a la cámara con cara de sátiro
libidinoso, disfrutando de cada toma. Se la metí por delante y por detrás, me
corrí en su cara varias veces. La infusión debía de llevar un potentísimo
afrodisíaco porque mi erección no desapareció en ningún momento y prácticamente
sin descansar volvía a embestirla violentamente. Me quedé tan alucinado que
hasta comencé a verlo gracioso, una anciana perfectamente integrada en la
sociedad, ganadora de importantes y prestigiosos premios, alguno entregado por
miembros de la mismísima monarquía, escritora de palabras empalagosas,
historias de final siempre feliz, donde no aparecen tacos ni cuando es
imprescindible para la débil trama. Una mujer así que no sólo me ha drogado y,
en cierto modo, violado, aunque nadie podría decirlo al ver estas imágenes,
pero que además es una auténtica ninfómana, viciosa y pervertida hasta el
extremo. Un auténtico personaje para mis historias.
Al poco rato me
llamó.
-Qué ¿Lo viste
cariño?
-¿Que si lo vi?
Hay que ser puta zorra, colega.
Volvió a reírse a
carcajadas.
-Sí. Soy muy puta,
quien lo iba a decir ¿verdad? Cuando quieras lo repetimos amor mío.
.Pero qué dices.
Tú a mi no me vuelves a tocar en tu puta vida o, mejor dicho, en tu vida de
puta, ni me bebo un vaso de agua en tu presencia.
Entre carcajadas
me dijo que no me preocupara, que si yo no quería no volvería a ocurrir. Me
hizo gracia, como si no pudiera yo contenerme ante su escultural cuerpo. Me
pidió, eso sí, que le devolviera el vídeo, nada más importante para ella que
mantener su reputación sin tacha, de repente se puso petarda y paternalista,
que una persona inteligente como yo no pondría eso en duda, que en la vida,
especialmente en la vida social, nuestras respectivas máscaras son, han de ser,
sagradas e intocables. Esto no era más que perversiones secretas que todo el
modo de una manera o de otra tiene. Me lo había dejado llevar porque la
sorpresa que me tenía preparada garantizaba su devolución y bla, bla, bla. Así
quedó la cosa. Me sentí más seguro con el vídeo en mi poder, a mi no me
importaba nada que saliera a la luz, pero a ella sí. Esto me aseguraba una
buena cantidad de dinero que, teniendo en cuanta mi penosa situación económica,
era lo único que me importaba en ese momento. Lo que me tenía mosqueado es que
me hubiese dado el vídeo con tanta despreocupación, teniendo en cuenta lo que
acaba de decirme. Dinero, pensé, mucho dinero. Zorra y, por lo que se ve, imbécil.
¡¡¡Joder, mucho dinero!!!
Entonces ocurrió
lo inesperado. Al día siguiente me llamaron de una editorial. Una muy
importante, de las que venden libros como churros, que te garantizan premios de
enorme prestigio y dinero. Me llamó el mismísimo director general. Me explicó
que alguien muy influyente le había recomendado vivamente mi obra. La había leído
y quería publicar todos mis escritos y hacerme un contrato millonario. No
tendría que cambiar mi forma de escribir, no habría ningún tipo de censura,
tendría que entregar como mínimo dos libros al año, ya fuera de poesía, cuentos
o novela.
-Se ha
encaprichado de ti esa mujer ¿Eh?- me dijo irónicamente cuando nos despedíamos.
Parecía imposible
que todo esto estuviese ocurriendo así, de la noche a la mañana. Un total
desconocido, que había publicado algunos pocos libros en editoriales pequeñas y
alternativas, de underground, en el único lugar en que mi literatura encajaba a
la perfección. Estaba como en un sueño, flotando. El mejor chute de mi vida. Me
convertí en un escritor de masas. Vendí cientos de miles de libros de relatos
pornográficos con personajes borrachos, drogadictos e inadaptados. No me
encasillé en esas temáticas, mi nueva situación me permitió otras búsquedas,
pero siempre con textos que encajan más en la marginalidad literaria. Me han
hecho entrevistas sesudas por parte de críticos literarios de gran renombre,
querían comprender cómo mi literatura se había convertido en un fenómeno de
masas, semejante a lo que ocurrió con Bukowski, pero siendo tan joven y mucho más
guapo.
Viejas y
adolescentes me adoran, he pasado de la miseria en la que vivía a vivir como me
da la gana, sin grandes lujos innecesarios, pero sin penurias, escribiendo a mi
ritmo y lo que quiero, sin presiones. Tengo dinero suficiente para acabar mis
días sin problemas en caso de no poder cumplir con los plazos de entrega. La
vida me ha sonreído por fin. Yo también soy agradecido, muy agradecido. Ni que
decir tiene que le devolví el DVD a la vieja. De vez en cuando voy a visitarla,
me tomo unos cuantos de sus tés y me voy al día siguiente sin recordar nada.
Siempre se despide de mí con sus sonoras carcajadas, desnuda y espatarrada
sobre su cama acariciándose el potorro, preguntándome si no quiero echar el
último. Siempre me repugna esa última imagen.
lunes 3 de octubre de 2011
EN LA CARNICERÍA
como en la carnicería,
en la cola del paro,
hay que coger número.
Observáis, atentos,
como allí,
el minucioso despiece que opera
el funcionario de turno.
Permanecéis en silencio,
porque no sois amigos,
sois parados,
asquerosos parados,
os dan un número de entrada
y otro de salida que
deberéis sellar cada cierto tiempo.
No tenéis buen aspecto,
no os arregláis
como cuando vais al médico,
o acudís a una cita,
puede que hayáis manchado
vuestra ropa interior,
no importa,
por culpa del miedo,
tampoco importa.
No tenéis esperanzas,
porque sabéis que sois chusma,
silenciosa,
sois los perdedores,
callados,
sois los ladrones,
amedrentados,
que en su momento compraron
un piso,
un coche,
una lavadora,
un reproductor de dvd,
los que en su momento
pagasteis todo eso,
con buen dinerito,
dinero limpio,
de vuestro trabajo precario,
pero sois chusma sumisa,
asquerosa,
sois puta escoria
asquerosa,
carne muerta numerada,
asquerosa,
como en una carnicería,
asquerosa,
expuesta en los mostradores,
bien colocada y ordenada,
pero con mal color,
con mal olor,
con mal aspecto,
nadie querrá,
ya,
pediros,
a los parados de mierda,
a vosotros,
que sois tan miserables
que se os tiene que quitar
el piso,
y el coche,
y el dvd,
y la lavadora,
y tendréis,
eso sí,
que seguir pagándolo,
con una limosna oficial,
basura de mierda,
nadie querrá pediros ya
ningún servicio,
por eso ahora estáis ahí,
en la cola del paro,
en otra más de las colas
para genocidio,
carne muerta,
como en una carnicería
cualquiera
de un centro comercial.
...............................................................
El otro día, bueno, hace más que unos días, en verano, que parece que no se acabará ya nunca, fui a la oficina del paro. Sabía que para mí no habría nada, pero por probar. Nada, ni dinero por desempleo ni limosna o subsidio o como se llame. Toda la vida trabajando y "mis circunstancias personales" como me dijo la chica que me atendió, hacen que no tenga derecho a recibir absolutamente nada, da igual que tenga hijos o que intente llevar una vida más o menos normal, que es lo que he sido, más o menos, toda la vida, una persona normal. Ya lo sabía le contesté, era por si hubiese algún error. Pero ella no entendió mi ironía y dio paso al siguiente.
El dibujo es una tinta pilot que hice hace años, cuando estaba dejando de ser tan normal y empezaba a desviarme.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


