jueves 19 de enero de 2012

GRACIAS, NIÑOS

Cuánto tenemos que agradecer a la infancia, cuánto, sin duda, por esos años irrepetibles, por las miradas inocentes, sus vocecitas conmovedoras y armoniosas, las manitas frágiles y pequeñas, los cuerpecitos diminutos cuyos pies cuelgan de las sillas donde construyen el mundo, el nuestro, nuestra forma de vida, demos las gracias a los niños que en países vecinos fabrican los productos de las grandes multinacionales que nos las venden jurando por dios que jamás un niño ha trabajado en la manufacturación de los bienes de consumo que ocupan nuestras casas, visten nuestros cuerpos y nos sobrealimentan. Y nosotros pagamos.
Gracias chavales.
A veces pienso que cuando crezcan se vengarán y nos matarán a todos, con saña y razón, pero en realidad lo dudo. Lo más seguro es que tengan hijos que continúen la tradición. 

2 transeúntes:

rblanco dijo...

Y esto, lamentablemente no es ninguna ficción. Se repite todos los días.

rblanco dijo...

Un abrazo
Rita